"On Board": Río de Janeiro

Río de Janeiro,  una ciudad cautivante que merece un paseo más detallado y una nota más extensa.

Caminando por Ipanema

Caminando por Ipanema

Luego de navegar toda la noche, desde Angra, el MSC Armonia llegó a Río de Janeiro, puntualmente a las 0800 hs.

La entrada a la bahía de Guanabara es maravillosa, con el sol recién despertando e iluminando el fuerte de Copacabana, la playa homónima, el Parque do Flamengo, el Aeropuerto Santos Dumont, el apostadero naval, la Iglesia Candelaria y finalmente nuestro amarradero, donde junto a nosotros estaban el MSC Opera, el Grand Celebration y el Vistamar.

Las excursiones en las que uno podía anotarse en la agencia de viajes de a bordo eran “Corcovado”, “Jeep al Corcovado”, “Pan de Azucar”, “Río y Compras”, “Tour Panorámico” que incluía la subida al Pan de Azucar y al Corcovado, “Safari urbano en jeep”, “Tranfer a Copacabana” o “Niemeyer, Niterói y Museo” los valores son desde U$S 30.- hasta U$S 95, y duran entre 3 y 1/2 y 5 y 1/2 horas.

Como ya conocía Río, mi elección fue armarme un cititour a medida.

Río de Janeiro es la capital del estado homónimo, y también de una de las más importantes ciudades de Brasil. Considerada por muchos como la ciudad más hermosa de América del Sur y una de las más bellas del mundo.

Gaspar de Lemos cuando entró con su barco la bahía de Guanabara confundió la bahía con la desembocadura de un río, y la llamó Río de Janeiro, que significa Río de Enero.

La ciudad fue fundada el 1º de marzo de 1565, por Estácio de Sá. Río de Janeiro fue la capital de Brasil de 1764 a 1960, cuando la sede del gobierno federal fue transferida a Brasilia. Entre 1808 y 1815 fue la capital del Reino do Portugal e dos Algarves, como era oficialmente designado Portugal en la época. Entre 1815 y abril de 1821, fue la capital del Reino Unido de Portugal, Brasil e Algarves ante la elevación de Brasil a parte integrante del Reino Unido de Portugal.

La ciudad es famosa por las playas de Copacabana e Ipanema, por la estatua gigante de Cristo, el ” Cristo Redentor” sobre el Cerro del Corcovado, por la celebración anual del Carnaval, y por la montaña monolítica conocida como [Pao de Açúcar]. El nombre de esta montaña ha sido traducido erróneamente en varios idiomas como “pan de azúcar”, cuando realmente no se refiere a ningún tipo de pan, sino, según una versión del historiador Vieira Fazenda, a los bloques de azúcar de forma cónica que se preparaban para su exportación en el siglo XVI. El equivalente más correcto de P?o de Açúcar, sería entonces “piloncillo” (en México), o “panela” (en Colombia y Venezuela), aunque es tradicionalmente conocido en español y otros idiomas como Pan de Azúcar.

Rio de Janeiro es famosa también por sus características geográficas y urbanas, al estar construida en una zona poco propicia para el establecimiento de una metrópoli, pues es una zona muy reducida, limitada por el oceáno y por la sierra, lo que hace que a veces el ancho de la ciudad se reduzca a menos de diez cuadras. La ciudad tiene una laguna, Rodrigo de Freitas, al norte de la playa de Leme. Estas características geográficas y geológicas requirieron un esfuerzo adicional de los urbanistas, que trazaron numerosos túneles y puentes para hacer posible el tráfico rodado entre las distintas áreas de la ciudad. Destaca el trabajo del urbanista y paisajista brasileño Roberto Burle Marx, cuyo trabajo más famoso es, probablemente, el diseño ondeado en blanco y negro que hay en las calzadas de la avenida Atlántica, el cual se ha convertido en logotipo de la ciudad. Burle Marx además participó en el diseño y construcción del Aterro do Flamengo, donde fueron ganados al mar 1.200.000 metros cuadrados, en lo que se convertiría en parque público a orillas del mar, junto a la playa de Flamengo, en el barrio del mismo nombre.

Según el IBGE en 2005 la ciudad tenía 6.094.183 habitantes, pero considerando la Región Metropolitana de Rio de Janeiro, el ascenso poblacional llegaba a los 11.351.937 millones de habitantes con una superficie total de 4.659 km², convirtiéndola en la segunda metrópolis más poblada de Brasil y la cuarta de América Latina. El puerto de Rio de Janeiro, que se ubica en la bahía de Guanabara, al este de la ciudad, y el puerto de Sepetiba que se ubica en la bahía de Sepetiba, al oeste de la misma. Es servida por dos aeropuertos: el Aeropuerto Santos Dumont, que concentra vuelos domésticos y hacia el mercosur; y el Aeropuerto Internacional Antonio Carlos Jobim (conocido como Gale?o), situado en la Isla del Gobernador.

Como ya dije en Río me abrí de las excursiones tradicionales, decidí ir a la Confitería Colombo donde rodeado de elegantes espejos donde se reflejan discusiones acaloradas, charlas relajadas y los diálogos románticos que hombres y mujeres mantienen en las dos plantas, coronadas en el techo por un enorme y distinguido vitraux.  Esas escenas sumadas al aroma del café, las sobrias lámparas, la tenue iluminación y el glamoroso diseño de estilo art nouveau remiten, de inmediato, a un típico recinto de París, Roma, Madrid o Buenos Aires. Sin embargo, suceden diariamente desde hace cien años en pleno centro de la capital carioca.

Espacios culturales

Como muestra del Río urbano basta y sobra con la bellísima fachada del Teatro Municipal, un señorial palacio de ensueño en cuyo escenario brillaron, entre otros, Maria Callas, Igor Stravinski, Kurt Mazur al frente de la Filarmónica de Nueva York, el Ballet Kirov, Zubin Mehta dirigiendo a la Filarmónica de Israel y hasta el músico de vanguardia Philip Glass. Con una amplia cartelera de conciertos, ópera y ballet, el Teatro Municipal es sólo una de las múltiples alternativas culturales que ofrece Río de Janeiro. Sin ir más lejos, a pocos metros se encuentran el Museo Nacional de Bellas Artes y la Biblioteca Nacional, donde se preservan originales de la literatura clásica brasileña y un ejemplar de la Biblia de más de 500 años de antigüedad.

Si su pasión son los museos le sugiero que visite el Museo Histórico Nacional, donde está todo lo referido a la época y las costumbres imperiales; al Museo de la República, que exhibe documentos de los tiempos en los que Río era la capital de Brasil; al Paço Imperial, un edificio construido en 1743; y, por supuesto, a Petrópolis, la ciudad imperial en la que se puede recorrer el palacio de veraneo de Don Pedro II y el museo del lugar, además de fastuosos y floridos jardines.

Otros interesantes museos son el de Arte Moderno (MAM), el de Arte Naïf, el de Imagen y Sonido, que posee la mayor colección nacional de films, documentos y grabaciones de la música popular brasileña y el Centro Cultural Banco do Brasil, instalado en una construcción de 1880.

Como para redondear este panorama de arte, historia y cultura, en el Parque de Flamengo se encuentra el Museo Carmen Miranda, en realidad el gran homenaje de la ciudad a la diva brasileña que deslumbró a Hollywood en la década del ’40. Aunque había nacido en Portugal, la estrella llegó a muy temprana edad a Río de Janeiro y, después de maravillar con su voz, su cuerpo y su inigualable aura a los cariocas, partió a los Estados Unidos y brilló a la par de Ingrid Bergman, Marlene Dietrich, Greta Garbo y Bette Davis. En el museo, formado por varios salones unidos por hermosos jardines, se pueden conocer objetos personales, vestidos, accesorios, joyas utilizadas en los films, tapas de sus primeros discos, premios recibidos a lo largo de su carrera y fotografías de sus películas más famosas, entre ellas Copacabana, en la que actuó junto a Groucho Marx. Pero mi corazoncito me tiraba a un paseo por las playas ya que no es posible visitar Río sin tocar la arena entonces me fui a caminar por Leblon, Ipanema, Arpoador y Copacabana. Luego un breve stop en el Fashion Mall y de allí al barco nuevamente.

Al soltar amarras el barco recorrió una vez más las playas de Leme, Copacabana, Arpoador, Ipanema y Leblón, sonando su Sirena en tono de saludo de despedida.

Mañana será la hora de Ilhabela.

Hasta mañana !!!

Texto y Fotos: Noticias de Cruceros

 

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Ricardo Marengo

Periodista turístico argentino. Trabajó en las revistas: Weekend, Lugares y Buenos Aires Herald Travel Magazine. También en el suplemento Leisure & Travel del diario Buenos Aires Herald. Como representante de Seatrade Group llevó a cabo la Seatrade South America 2012. Es conductor radial y referente del mundo de los cruceros en su país. Anualmente realiza 4 cruceros o más, desde hace una década, donde no solo realiza notas a bordo, sino que también elabora (a pedido) un informe de estado y servicio para la naviera. En la actualidad está conduciendo micros televisivos ( sobre cruceros ) para la televisión argentina. Es patrón de yate vela/motor e instructor de yachting para niños. Es voluntario de la Fundación Goleta Escuela Santa María de los Buenos Ayres. Fundador de Cruises News Argentina y Noticias de Cruceros. 

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