Jineteando el Drake

Durante 40 años Frank Dougherty fue reportero de noticias en el Philadelphia Daily News, también se destacó en la sección “locales” donde escribia su famosa columna como “Phanthom Rider” (el Jinete Fantasma). Y quizás una de sus últimas aventuras fué la de ser uno de los 88 pasajeros abordo del fatídico viaje a través del Drake en el Clelia II, he aquí su cronica.

El Clelia II clavando su proa en el mar, durante el cruce del Drake

El Clelia II clavando su proa en el mar, durante el cruce del Drake

El temporal golpeó en el turbulento Pasaje Drake al sur del Cabo de Hornos cuando retornábamos a bordo del “CLELIA II”, de nuestra exploración por las roquerías de focas, aves marinas y pingüinos de la Antártida.

Frank Dougherty

Frank Dougherty

Estábamos navegando en el norte del pasaje con rumbo a Ushuaia, en el sur de Argentina, la ciudad más austral del mundo y punto de embarque y regreso del 90% de todas las expediciones a la Antártida.

El Pasaje Drake es una franja de 1.000 kilómetros de aguas abiertas propensas a los temporales, que separa el Cabo de Hornos de la Antártida. Los veteranos curtidos de mar y sal en aquella región del extremo del mundo la llaman “La sacudida del Drake”. Es uno de los más turbulentos cuerpos de agua en todo el mundo.

Los constantes sistemas de baja presión que circulan alrededor de la Antártida y el Pasaje Drake generan vientos con la fuerza de pistones, creando olas que con frecuencia se elevan entre 30 a 40 pies de altura.

El Capitán del “CLELIA II”, Idar Petersen, un hábil y taciturno “skipper”, empleó una técnica digna de Chuck Yeager para tranquilizar a sus 77 tripulantes y 88 turistas estadounidenses, mientras batallaba contra los elementos para mantener el control de su buque.

Durante esta horrible experiencia, este danés de un hablar gentil, nunca levantó su voz, ni denotó incertidumbre. Ida Petersen fue el “tipo justo para la ocasión”.

El “CLELIA” se zangoloteaba en alta mar. Las crestas de las olas azotaban al buque como si fuera una pluma. De repente, una ola se elevó hasta la quinta cubierta y arrancó la barandilla, que voló hacia el parabrisas del puente.

Esto rompió el vidrio y el agua ingresó al compartimiento, noqueando a nuestras comunicaciones, incluido el radar. En cuestión de segundos quedamos “ciegos” en una furiosa tormenta, a cientos de millas de la costa.

El “NATIONAL GEOGRAPHIC EXPLORER”, otro buque de excursiones naturalistas presente en el Pasaje, respondió a nuestra señal de peligro.

Los tripulantes del “EXPLORER” utilizaron un lanzaguías para hacer llegar hasta nuestra cubierta superior, un dispositivo de comunicaciones electrónicas adosado al cabo. Más tarde, me dijeron que se trataba de teléfonos satelitales globales.

Durante un par de angustiantes horas, temí que el buque pudiera hundirse. Los pasajeros eran arrojados de sus camas y tirados a través de sus camarotes. Estábamos siendo sacudidos como un dado en el casino. Sin embargo, más allá de algunos golpes y magulladuras, no se registraron heridas críticas.

Un rescate en el mar, estaba fuera de la ecuación. No había chance de lanzar las lanchas salvavidas en un mar tan turbulento.

¡ Y a olvidarse de los chalecos salvavidas ! Una muerte por hipotermia era una fija en esas gélidas aguas.

El buque chillaba y gemía por el violento movimiento, mientras éramos azotados por vientos de entre 50 y 70 nudos, y olas de entre tres y cuatro pisos de altura.

El chirrido creado por la constante paliza era el grito de un buque dolorido. Sonaba como un estertor. Yo pensé que solo era una cuestión de tiempo.

Pero Petersen siguió impertérrito. “Tenemos gobierno y máquinas”, anunció. “Estamos apuntando la proa del Clelia, el rasgo más fuerte del buque, directamente hacia el viento, a dos o tres nudos, para capear el temporal”.

Después de 20 horas de ansiedad, lo logramos.

Un viaje previsto para dos días, se transformó en uno de casi cinco días hasta que llegamos a Ushuaia el jueves por la noche.

Los videos del temporal dieron la vuelta al mundo. Las vívidas imágenes atrajeron la atención internacional.

De vuelta a tierra, el Capitán Petersen desplegó su adecuado carácter una vez más. “No fue tan malo”, dijo con respecto al temporal. “¡He visto peores navegando entre Groenlandia e Islandia !”.

Un par de días más tarde, mientras esperaba por un vuelo a Buenos Aires se me cruzó una frase atribuida a Sir Francis Drake, el aventurero británico a quien recuerda el pasaje. Fue escrito en 1587:

“Tiene que haber un principio en cualquier materia importante, pero continuarla hasta el final, hasta que esté completamente terminada produce la gloria verdadera”.

Sigo preguntándome si esta observación es de hecho, una advertencia para los vagabundos globales que se dirigen a la Antártida, que desafían el infame pasaje que lleva su nombre, cuando navegan hacia tan sorprendentemente bella naturaleza helada que no se parece a ninguna otra parte de la Tierra.

Si regresar intacto de tan extraordinaria experiencia es “la continuación hasta el final, hasta que esté completamente terminado”, creo que yo, también, he alcanzado esa “gloria verdadera” que Drake celebró tan elocuentemente cuatro siglos atrás.

Fuentes: Frank Dougherty (Periodista retirado del Philadelphia Daily News). Philadelphia Daily News/ Nuestromar.


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Ricardo Marengo

Periodista turístico argentino. Trabajó en las revistas: Weekend, Lugares y Buenos Aires Herald Travel Magazine. También en el suplemento Leisure & Travel del diario Buenos Aires Herald. Como representante de Seatrade Group llevó a cabo la Seatrade South America 2012. Es conductor radial y referente del mundo de los cruceros en su país. Anualmente realiza 4 cruceros o más, desde hace una década, donde no solo realiza notas a bordo, sino que también elabora (a pedido) un informe de estado y servicio para la naviera. En la actualidad está conduciendo micros televisivos ( sobre cruceros ) para la televisión argentina. Es patrón de yate vela/motor e instructor de yachting para niños. Es voluntario de la Fundación Goleta Escuela Santa María de los Buenos Ayres. Fundador de Cruises News Argentina y Noticias de Cruceros. 

  1 comment for “Jineteando el Drake

  1. 8 enero, 2011 at 11:17

    Increible este reportaje….leer cómo lograron sortear esta emergencia en el turbulento Pasaje Drake, porque la verdad es que ver el video, solamente el profesionalismo del Capitán y su Tripulación lograron que todo saliera bien.

    FELICITACIONES!!!!!!

    SUNKUNLI

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