Buscan culpables en Vigo

Vigo, España. La falta de promoción de Vigo como puerto base de cruceros más allá de su área de influencia y rechazo de los cruceristas hacia el barco por sus pequeñas dimensiones y exceso de movimiento en alta mar. Éstos son, según las principales empresas consignatarias, expertos y los responsables del sector hostelero de la ciudad, los motivos por los que el trasatlántico Grand Voyager ha levado anclas e Iberocruceros lo ha destinado al Mar Rojo tras dos años consecutivos embarcando viajeros desde el muelle olívico. «Éste crucero debía haberse enfocado de otra manera. Se tenía que haber comercializado fuera del entorno de Galicia y con mayoristas más potentes, y no se hizo», lamenta Ramiro Cobo, director de Pérez y Cía., la empresa consignataria de este buque y del 90% de los trasatlánticos que atracan en Vigo.
Aunque los expertos consultados por este periódico coinciden en que la ciudad ha perdido su condición de cabecera de cruceros por falta de promoción, discrepan sobre quién tiene esta competencia. «Los proyectos no deben estar pensados vía apoyos institucionales. Las administraciones tienen que poner las infraestructuras, y aquí eso se ha hecho bastante bien. Creo que la naviera debería haber promocionado más el barco», considera Ramiro Cobo. «Nosotros estamos ya en contacto con otras empresas y no descarto que Iberocruceros pueda volver a realizar embarques regulares. Pero para ello no solo es esencial la promoción, sino también mejorar los vuelos de Peinador o que el AVE llegue a Vigo de una vez por todas para captar cruceristas», añade.
Remigio Cores, director de la consignataria Bergé Marítima, es menos optimista sobre el futuro de Vigo como puerto base. «Las travesías por el Atlántico son conflictivas y los barcos se mueven mucho, por lo que no veo que el puerto pueda mantenerse como cabecera de cruceros de forma regular. Incluso no descarto que otras compañías prueben los muelles de A Coruña y Oporto, pero al final será algo cíclico. El mar que tenemos no se puede cambiar y sus condiciones dificultan las travesías. En todo caso, si se quiere llenar un barco hay que promocionarlo fuera del área de la ciudad, y aquí no se hizo. Las instituciones solo tienen que poner las infraestructuras; es la compañía y las agencias las que deben hacer este trabajo», apunta.
Pese a que Ramiro Cobo y Remigio Cores rechazan que tengan que ser las administraciones las que promocionen este tipo de iniciativas, el director del proyecto «Embárcate con Vigo», Luis Otero, defiende que sí deben implicarse económicamente. «Ni Autoridad Portuaria, ni Concello, ni Diputación de Pontevedra, ni Xunta de Galicia apoyaron el proyecto. Yo invertí más de 200.000 euros en dos años para promocionar este barco; ellos, cero», critica. Otero mantiene que el apoyo institucional es «indispensable» para que la ciudad pueda mantener su condición de cabecera de cruceros. «Nunca pedí dinero para mí, sino para promocionar el barco en Asturias, Castilla y Portugal, pero nadie se implicó», asegura. Luis Otero estima incluso el dinero que, a su juicio, sería preciso para publicitar el proyecto fuera de Galicia. «Con 300.000 euros anuales tendríamos garantizado un embarque mínimo de 800 cruceros semanales desde Vigo», calcula. «El retorno económico para la ciudad es enorme. Un crucerista en tránsito deja una media de 60 euros en la ciudad; uno que embarque gasta más de 300», afirma.
El presidente de la Federación Provincial de Hostelería, José Magaz, defiende también que las administraciones públicas deben participar. «La marcha del Grand Voyager es un palo para el sector. Al igual que se hace con los vuelos low cost, tendrían que haber ayudado económicamente en la promoción de esta iniciativa», asume. En la misma dirección apunta Santiago Villanueva, presidente de la Asociación de Hoteles de Vigo. «Las instituciones tienen que implicarse para», señala.
José Ángel Espada, presidente de las Agencias de Viajes de Pontevedra, rechaza, sin embargo, que tenga que incentivarse con dinero público. «La promoción es competencia de la compañía. Las instituciones no pueden convertirse en el paraguas de todos los proyecto», considera.
«La Junta de Andalucía, por ejemplo, sí aportan financiación. Aquí es necesario que las administraciones vayan de la mano junto con los sectores implicados para asentar Vigo como puerto base. El Grand Voyager fracasó por esto y por el rechazo que generó el barco. Es necesario uno más grande», cree Félix González, director de la revista «Cruceros y Destinos».

Fuente: Faro de Vigo

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Ricardo Marengo

Periodista turístico argentino. Trabajó en las revistas: Weekend, Lugares y Buenos Aires Herald Travel Magazine. También en el suplemento Leisure & Travel del diario Buenos Aires Herald. Como representante de Seatrade Group llevó a cabo la Seatrade South America 2012. Es conductor radial y referente del mundo de los cruceros en su país. Anualmente realiza 4 cruceros o más, desde hace una década, donde no solo realiza notas a bordo, sino que también elabora (a pedido) un informe de estado y servicio para la naviera. En la actualidad está conduciendo micros televisivos ( sobre cruceros ) para la televisión argentina. Es patrón de yate vela/motor e instructor de yachting para niños. Es voluntario de la Fundación Goleta Escuela Santa María de los Buenos Ayres. Fundador de Cruises News Argentina y Noticias de Cruceros. 

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