Cidade maravilhosa

Río de Janeiro es sin dudas la escala más importante que toca el Costa Magica en su recorrido. He aquí la crónica de la visita.

Ipanema

La famosa playa Ipanema, con más de una "garota"

Luego de navegar toda la noche, desde Ilha Grande, el Costa Magica llegó a Río de Janeiro, puntualmente a las 0800 hs.

La entrada a la bahía de Guanabara es maravillosa, con el sol recién despertando e iluminando el fuerte de Copacabana, la playa del mismo nombre, el Parque do Flamengo, el Aeropuerto Santos Dumont, el apostadero naval, la Iglesia Candelaria y finalmente nuestro amarradero, donde un par de días antes había estado en el Costa Fortuna.

Las excursiones en las que uno podía anotarse en la agencia de viajes de a bordo eran:

  • Paisajes de Río
  • Corcovado
  • Pan de Azucar
  • Río y Compras
  • Super Río (que incluía la subida al Pan de Azucar y al Corcovado)
  • Excursión en Jeep a Corcovado y Selva de Tijuca
  • Petrópolis (la ciudad imperial de Brasil)
  • Corcovado y Copacabana

o Traslado a Copacabana (que simplemente era un bus que lo llevaba a esta playa).

Los valores iban desde US$ 34.- hasta US$ 159, y duraban entre 4 y 8 horas.

Un poco de historia

Rio de Janeiro es la capital del estado homónimo, y una de las más importantes ciudades de Brasil. Considerada por muchos como la ciudad más hermosa de América del Sur y una de las más bellas del mundo.

Gaspar de Lemos cuando entró con su barco la bahía de Guanabara confundió la bahía con la desembocadura de un río, y la llamó Río de Janeiro, que significa Río de Enero.

La ciudad fue fundada el 1º de marzo de 1565, por Estácio de Sá. Río de Janeiro fue la capital de Brasil de 1764 a 1960, cuando la sede del gobierno federal fue transferida a Brasilia. Entre 1808 y 1815 fue la capital del Reino do Portugal e dos Algarves, como era oficialmente designado Portugal en la época. Entre 1815 y abril de 1821, fue la capital del Reino Unido de Portugal, Brasil e Algarves ante la elevación de Brasil a parte integrante de dicho Reino Unido.

La ciudad es famosa por las playas de Copacabana e Ipanema, por la estatua gigante de Cristo, el ” Cristo Redentor” sobre el Cerro del Corcovado, por la celebración anual del Carnaval, y por la montaña monolítica conocida como Pão de Açúcar. El nombre de esta montaña ha sido traducido erróneamente en varios idiomas como “Pan de Azúcar”, cuando realmente no se refiere a ningún tipo de pan, sino, según una versión del historiador Vieira Fazenda, a los bloques de azúcar de forma cónica que se preparaban para su exportación en el siglo XVI. El equivalente más correcto de Pão de Açúcar, sería entonces “piloncillo” (en México), o “panela” (en Colombia y Venezuela), aunque es tradicionalmente conocido en español y otros idiomas como Pan de Azúcar.

Rio de Janeiro es también afamada por sus características geográficas y urbanas, al estar construida en una zona poco propicia para el establecimiento de una metrópoli, pues es una zona muy reducida, limitada por el oceáno y por la sierra, lo que hace que a veces el ancho de la ciudad se reduzca a menos de diez cuadras. La ciudad tiene una laguna, Rodrigo de Freitas, al norte de la playa de Leme. Estas características geográficas y geológicas requirieron un esfuerzo adicional de los urbanistas, que trazaron numerosos túneles y puentes para hacer posible el tráfico rodado entre las distintas áreas de la ciudad. Destaca el trabajo del urbanista y paisajista brasileño Roberto Burle Marx, cuyo trabajo más famoso es, probablemente, el diseño ondeado en blanco y negro que hay en las calzadas de la avenida Atlántica, el cual se ha convertido en logotipo de la ciudad. Burle Marx, además, participó en el diseño y construcción del Aterro do Flamengo, donde fueron ganados al mar 1.200.000 metros cuadrados, en lo que se convertiría en parque público a orillas del mar, junto a la playa de Flamengo, en el barrio del mismo nombre.

Nuestro día en Rio de Janeiro

El puerto de Rio de Janeiro, que se ubica en la bahía de Guanabara, al este de la ciudad, tiene como concesionario a la empresa Pier Mauá, quien ha incorporado este año los “minibuses” para subir y bajar a los pasajeros de los cruceros apostados más lejos. Sin embargo, este medio es provisorio, ya que prometen tener una terminal con muelles totalmente nuevos la temporada venidera y hasta un tren que reemplazaría a los actuales minibuses para el traslado de los cruceristas.

Pier Mauá

Vista del muelle de Pier Mauá el que cambiará totalmente para la temporada venidera

Al bajar, en la terminal, una casa de cambio monopolizaba la larga fila de argentinos que trataban de cambiar metálico por la divisa local, recordando la frustración del día de ayer en el que muchos tuvieron que irse de Ilha Grande con las manos vacías, ya que la moneda oficial, el Real, es la única que se recibe y algunos pocos el Dólar estadounidense.

Obviamente, estimado lector, la casa de cambio que está en la terminal no es la utilizada por los tripulantes, razón por la cual nos dedicamos a seguirlos y ver dónde cambiaban ellos. El resultado fue Zenith Cambio & Turismo en la avenida Río Branco n° 25 B, a cuatro cuadras del puerto (aprox.), allí Bruno de Oliveira nos dio la mala noticia del valor del Real, aunque fue mucho mejor que lo que pedían por él en el puerto.

De allí en más salimos y tomamos un taxi hasta la playa de Ipanema.

La llegada hasta allí le saldrá unos 30 Reales dependiendo del tráfico del momento. Un buen punto de referencia para pedirle al “motorista” es el hotel Sol Ipanema, ya que está justo frente a la playa homónima. Una vez allí podrá alquilar una silla de playa (algo desvencijada pero funcional) por 4 Reales, una sombrilla por 5 Reales y tomarse todas las caipirinhas, caipivodkas (asi le llaman aquí a las caipiroskas), refrigerantes (gaseosas), agua, cocos (recién abiertos y bien helados) que pueda mientras aguante el ardiente sol de enero.

El regreso deberá hacerlo con tiempo, porque a las 5 el tránsito se convierte en un demonio y es probable que tarde más en volver que lo que tardó en ir.

Una vez más en Pier Mauá vimos que el Oceania Insignia, el Sovereign de Pullmantur y el Azamara Journey permanecieron en sus amarras, una vez liberadas las nuestras. Quizás ofreciendo a sus huéspedes un “overnight” que ya vivimos el año pasado en el Grand Celebration de Ibero Cruceros.

Al soltar amarras el barco recorrió una vez más las playas de Leme, Copacabana, Arpoador, Ipanema y Leblón, antes de tomar su rumbo definitivo a Ilhabela, dejando que la seducción carioca nos haga desear volver antes de habernos ido.

Fuente: Noticias de Cruceros
Fotos: Gentileza Lucila Patti
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Ricardo Marengo

Periodista turístico argentino. Trabajó en las revistas: Weekend, Lugares y Buenos Aires Herald Travel Magazine. También en el suplemento Leisure & Travel del diario Buenos Aires Herald. Como representante de Seatrade Group llevó a cabo la Seatrade South America 2012. Es conductor radial y referente del mundo de los cruceros en su país. Anualmente realiza 4 cruceros o más, desde hace una década, donde no solo realiza notas a bordo, sino que también elabora (a pedido) un informe de estado y servicio para la naviera. En la actualidad está conduciendo micros televisivos ( sobre cruceros ) para la televisión argentina. Es patrón de yate vela/motor e instructor de yachting para niños. Es voluntario de la Fundación Goleta Escuela Santa María de los Buenos Ayres. Fundador de Cruises News Argentina y Noticias de Cruceros. 

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