Crucero y bicicleta en Ilhabela

En la última escala brasileña, Ilhabela, ampliamos nuestros horizontes haciendo un “bici-tour”, conocimos nuevos sitios y nuevos artistas.

Muelle de Ilhabela

Muelle de Ilhabela

La última escala en Brasil que hacen casi todos los cruceros del verano es Ilhabela. En este “port of call” lo habitual es permanecer sólo medio día ya que luego el tramo hasta Punta del Este demandará casi dos días (uno de navegación entero y dos medios días que les robamos a estas dos escalas Ilhabela y Punta).

Con el despuntar del sol el MSC Opera hizo arribo a Ilhabela. Esta isla oculta más de 50 naufragios e historias de piratas y corsarios, y es conocida hoy como la “capital de la vela” (yachting) y un paraíso para los amantes del buceo.

Un toque de historia

Américo Vespucio descubrió esta isla en 1502 y su industria de pesca, café, caña de azúcar y escondite de barcos de esclavos le dieron fama a la isla.

También lo hicieron sus múltiples naufragios, siendo el más famoso el del transatlántico Príncipe de Asturias, hundido durante una noche de tormenta y niebla en la región de Punta da Pirabura.

Muchos marinos náufragos, amotinados o simplemente enamorados de la zona se radicaron en la isla y aún se pueden ver entre sus pobladores los claros ojos europeos con el cobrizo cuerpo de un sudamericano.

Las excursiones

La oficina de excursiones ofrecía las siguientes opciones:

  • Escuna hacia la playa Jabaquara (4 horas) US$ 64.-
  • Jabaquara-Jeep por tierra & escuna por mar (4 horas) US$ 75.-
  • Ilhabela & Seaclub ( 3 ½ horas) US$ 70.-
  • Playa Curral en Jeep & Cascada 3 Tombos (3 ½ horas) US$ 65.-
  • Playa Fome con barco rápido (3 ½ horas) US$ 95.-
  • Bici tour por Ilhabela (3 horas) US$ 36.-
  • Tour aventura en Jeep a la playa (3 horas) US$ 65.-
  • Aventura en Jeep 4×4 & Snorkeling (3 horas) US$ 68.-
Modelo del MSC Opera

Felipe Horvath y Bernardo Duarte mostrando orgullosos su MSC Opera

En el stand del ente de turismo, junto a la salida del muelle, nos sorprendió un modelo a escala hecho en papel del MSC Opera. El mismo había sido hecho por dos pequeños artistas de la isla: Felipe Horvath (17) y Bernardo Duarte (13), quienes mostraban orgullosos el fruto de su trabajo.

En esta ocasión, en lugar de caminar decidimos tomar la excursión en bicicleta, para expandir nuestro conocimiento de la isla, y así volvimos a visitar la Igreja Nossa Senhora D´Ajuda y visitamos por primera vez la Canoa de Voga, la Casa da Princesa y el espectacular grupo escultórico de Gilmar Pinna, que incluye guerreros medievales, caballos rampantes, doncellas, sirenas, enormes peces metálicos, bustos de personalidades y dos maravillosas estatuas que presentan al Don Quijote, realizados en metal soldado con una técnica que rompe con los límites de la escultura artística y tradicional.

Luego, visitamos (desde afuera) el Sea Club y la Igreja de Sao Joao Baptista.

Hasta ese momento habíamos recorrido la “Vila”, “Saco da Capela”, “Engenho D´Agua” y llegamos hasta “Perequé”, distintas zonas o barrios que están a lo largo de la costanera Ilhabelense; el cansancio de nuestras piernas y el horario marcaron el comienzo del retorno.

Volvimos a la Vila y si bien el MSC Opera tiene una gran capacidad de transporte en tenders, lo cual evita las largas colas, en este caso el barco, totalmente poblado de argentinos, demostraba que mis compatriotas disfrutan hasta el último minuto de este destino. Por ende, acá transmitimos nuestro “tip” práctico para la vuelta desde este paradisíaco destino: si ha llegado al muelle para embarcar y ve una fila de 200 metros, le sugerimos que se siente en el bar SP o en el restaurante Aeroilha (multipremiado por la revista Veja como el mejor restaurante de la zona) en el mismo muelle y espere cómodamente a que la fila ya tenga un largo más aceptable, es decir, no más de 30 personas. Irá en el último tender, pero disfrutará de una “Skol” o su bebida preferida hasta minutos antes de embarcar. Una forma de prolongar el sabor de esta isla brasileña en su paladar.

Finalmente a las 14 horas el MSC Opera partió.  A su babor fueron quedando las Praias de Pedras Miúdas, do Oscar, Brava, do Portinho, da Feiticeira, do Juliâo, Grande, do Curral y do Veloso. Y también pudo verse la Cachoeira do Veloso. Por último el faro de Ponta da Sela señalaba el último hito de la isla.

Esta señal marítima de perfil curioso, visto a la ligera puede parecer un Cristo con los brazos abiertos.

En el buffet, junto a mí, una familia almorzaba y al ver el faro uno de sus pequeños hijos exclamó –“Mirá papá un Cristo Reventor”- … Amén.

Si quiere ver más fotos de Ilhabela entre en nuestro FACEBOOK

Fuente: Noticias de Cruceros
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Ricardo Marengo

Periodista turístico argentino. Trabajó en las revistas: Weekend, Lugares y Buenos Aires Herald Travel Magazine. También en el suplemento Leisure & Travel del diario Buenos Aires Herald. Como representante de Seatrade Group llevó a cabo la Seatrade South America 2012. Es conductor radial y referente del mundo de los cruceros en su país. Anualmente realiza 4 cruceros o más, desde hace una década, donde no solo realiza notas a bordo, sino que también elabora (a pedido) un informe de estado y servicio para la naviera. En la actualidad está conduciendo micros televisivos ( sobre cruceros ) para la televisión argentina. Es patrón de yate vela/motor e instructor de yachting para niños. Es voluntario de la Fundación Goleta Escuela Santa María de los Buenos Ayres. Fundador de Cruises News Argentina y Noticias de Cruceros. 

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  2 comments for “Crucero y bicicleta en Ilhabela

  1. Andres
    8 marzo, 2012 at 12:12

    Tuvimos la oportunidad de realizar la excursión a la playa Jabacuara, yendo en Escuna y volviendo en Jeep. Realmente una playa paradisíaca y con paisajes increíbles. Totalmente recomendable para visitar y para pasar unas excelentes vacaciones.

  2. Carlos Alberto Finkel
    5 marzo, 2012 at 07:35

    Mi hija Diana Marcela (51), hoy integrante de la Federación Mundial de Anestesiología (WFSA), a sus cinco años y arribando en un crucero de Ybarra a Río de Janeiro, tuvo una expresión similar: “¡miren, el Cristo ReVentor! Ya demostraba que era genio, jajajajajaj!!!

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