Río de Janeiro | Buenos Aires, reporteros x 1 día

Mariana Baca Urquiza y Juan Maldonado ganaron un viaje en el MSC Sinfonía, en un rutinario día de oficina. De allí en más hicieron un viaje que les cambiaría la perspectiva de las vacaciones. He aquí un nuevo: Reportero por 1 día.

Juan y Mariana

Mariana y Juan junto al MSC Sinfonia

Aquel viernes rutinario de oficina, entre diseños y reuniones con gusto a domingo, un trozo de papel blanco con nuestros nombres trazados, fue tomado a ciegas por una mano anónima y generosa. Este hecho aislado y azaroso significaría el punto de partida de un viaje diferente, un sorteo a nuestro favor –al fin- que nos haría partir a Río de Janeiro. ¿Al carnaval? No. Recién era fin de año e íbamos a zarpar en el MSC Sinfonía, en un viaje de tres días por la costa atlántica hasta retornar al puerto de Buenos Aires.

Un vuelo con escala en Montevideo nos dejó en la “cidade maravilhosa” un par de días antes de la salida de nuestro barco. Alentados por los buenos augurios del viaje, aprovechamos la estadía en Copacabana proyectando nuestra felicidad sobre las extensas playas cariocas, como esas lecturas que uno disfruta vaticinando que existen párrafos aún mejores en el reverso de la página.

Mientras esperábamos en el puerto, nos entretuvimos mirado el movimiento simultáneo de cabezas, que giraban con cada llamado de las insistentes sirenas provenientes de la bahía de Guanabara. Nos retiramos del juego cuando entendimos que algunas de esas emisiones nos tenían a nosotros dentro del grupo de destinatarios.

Al llegar a la dársena, lo primero que nos reformulamos –uno en realidad ya lo sabe o cree que lo sabe, pero igual se lo pregunta- fue por qué esos monstruos flotan, y recordamos la célebre canción de Les Luthiers “La gallina dijo eureka”, donde se menciona con una elocuente gracia el principio de Arquímedes. Sonreímos trepando las escaleras que empalmaban continente y transatlántico.

Después de acomodarnos amablemente en nuestro camarote e invitarnos a participar del brindis de bienvenida en unos de los salones del Sinfonía, la tripulación y el capitán se dispusieron a enseñarnos las normas de seguridad del barco, montando el simulacro de emergencia con chaleco salvavidas incluido. Más allá de lo indispensable de su aprendizaje y de la responsabilidad que el hecho implica, la acción resultó entretenida para gente como nosotros, quienes desconocíamos por completo las prácticas de altamar.

Juan en la cubierta

Juan en la cubierta del MSC Sinfonia

Debemos decir que el interior del barco nos impresionó: para recorrer sus trece puentes hace falta tomarse un tiempo prolongado. Camarotes, suites, bares, casino, restos, gimnasio, piscinas, teatro y terrazas sobre el agua. Todo está puesto al servicio del placer y el entretenimiento. Las comidas que sirvieron fueron abundantes, desde el desayuno a la cena uno podía elegir entre una gran diversidad de platos en los distintos restaurantes internos o bufets de las terrazas.

Mientras en las piscinas predominaban los juegos coordinados por el personal, nosotros preferíamos descansar en unas reposeras cerca de la popa del barco, bajo la sombra y escuchando el silencio del agua golpeando contra las paredes de hierro. Es mágico quedarse horas viendo como el barco surca sobre el azul profundo y va estampando el mar con su estela.

Nuestro recorrido era un viaje directo entre Río y Buenos Aires, sin escalas. Pero nunca quisimos detenernos. Desde el barco teníamos una visión diferente de las ciudades. Acostumbrados a mirar las cosas con una perspectiva terrestre, desde la costa y a lo lejos podíamos apreciar otra cara, el lado “b” de los grandes edificios de Santos o de Punta del Este, o las palmeras de Ilhabela  recortando el cielo. El clima que nos acompañó durante el periplo fue variando constantemente, pasamos de soles a lluvias en minutos y de tormentas a lunas en segundos, pero nada alteró el curso de nuestra comodidad y menos la del Sinfonía.

Para ser sinceros, nunca antes habíamos pensado en un crucero como una opción de viaje para nuestras vacaciones. Luego de sorprendernos con esta experiencia en el Sinfonía, estamos seguros que no será la última vez que la noche nos encuentre sobre el mar adivinando constelaciones.

Fotos y texto: Gentileza de Mariana Baca Urquiza y Juan Maldonado

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Ricardo Marengo

Periodista turístico argentino. Trabajó en las revistas: Weekend, Lugares y Buenos Aires Herald Travel Magazine. También en el suplemento Leisure & Travel del diario Buenos Aires Herald. Como representante de Seatrade Group llevó a cabo la Seatrade South America 2012. Es conductor radial y referente del mundo de los cruceros en su país. Anualmente realiza 4 cruceros o más, desde hace una década, donde no solo realiza notas a bordo, sino que también elabora (a pedido) un informe de estado y servicio para la naviera. En la actualidad está conduciendo micros televisivos ( sobre cruceros ) para la televisión argentina. Es patrón de yate vela/motor e instructor de yachting para niños. Es voluntario de la Fundación Goleta Escuela Santa María de los Buenos Ayres. Fundador de Cruises News Argentina y Noticias de Cruceros. 

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