"Cae la lluvia sobre mi cabeza" (en Santos)

Una escala pasada por agua, donde igualmente ¡ hicimos playa !

Playa antes de la lluvia

La playa antes de la lluvia

La noche de Porto Belo a Santos lavó nuestros sueños, con una lluvia persistente que chapoteaba en las maderas de la cubierta de baldeo. O mejor dicho en nuestro balcón de popa del Costa Fortuna.

Sin embargo la nave se desliza serenamente. La mar está calma y solo la lluvia quiere aguarle la fiesta a quienes tomaban prosecco a solas en la cubierta 14.

Con las primeras luces del día una pequeña lancha a motor acerca al práctico de Santos a nuestro buque. En sus bandas se lee “Pilot”. En un salto entra a la altura del la cubierta “0” y toma el ascensor hasta el 8vo. Piso. Camina hacia la proa y toca la puerta del Puente de Mando.

Es recibido en silencio por los oficiales y el Capitán Muratore; e intercambia con éste datos de mareas, balizas y enfilaciones para entrar a puerto.

En estos momentos los máximos responsables de la nave son dos: el Práctico de puerto (que es quién más sabe de la entrada a Santos) y el Capitán.

Puntualmente a las 08.00 hs. el Costa Fortuna toma amarras junto a la Terminal Marítima de Pasajeros “Giusfredo Santini”.

Un poco de historia

Santos fue fundada en 1536, a pocos kilómetros de Sao Vicente. Y es uno de los primeros asentamientos portugueses en el Nuevo Mundo. La ciudad se desarrolló sobre una isla y esto marcó su impronta marítima ya que se convirtió en un gran puerto con la ciudad “a caballo” del mismo.

Los barrios más antiguos se asomaban sobre un canal que permitía el acceso al puerto y la ciudad. En cierto modo el centro urbano quedó concentrado sobre los muelles y es por eso que todos los edificios y las calles del centro, ubicadas en un laberinto intrincado de callejuelas y callejones, tiene función casi siempre comercial, relacionada con la actividad del puerto. Las plazas antiguamente se transformaban en mercados, costumbre que llega hasta nuestros días en el carácter comercial de sus habitantes. La Plaza a la que se accede desde la calle XV de Novembro constituye uno de los cuadriláteros comerciales de mayor importancia, junto con la obviamente llamada “Rua do Comercio”.

Algo muy característico es la estación de ferrocarril, construida entre 1860 y 1867, como copia exacta de la estación londinense Victoria.

Sin embargo y a pesar de ser uno de los puertos más vitales de Sudamérica, los habitantes de Santos están muy orgullosos de sus playas ubicadas en la Bahía de “Todos os Santos” y que principalmente corren a lo largo de la Av. Bartolomeu de Gusmão.

Las playas son muy amplias, de arena muy pisada y de color oscuro (a diferencia de otras playas brasileñas). El mar es cálido y con un oleaje similar al de Río de Janeiro (mediano).

Hasta ellas fuimos en bus (para sentir la emoción de un chofer de ómnibus local, que se creía Ayrton Senna). Una vez llegados a la playa, el puesto playero “Familia” nos sorprendió con sillas y las sombrillas que se alquilaban “sin costo”, es decir, se descontaban de la consumición que uno hiciera allí. Resumiento, dos sillas y una sombrilla que costaban 20 Reales (si uno no tomaba ni comía nada), se descontaban de lo que pidiera para tomar, por ejemplo dos caipiriñas enormes y fresquitas (15 Reales cada una) entonces uno solo pagaba los 30 de las bebidas y nada por la sombra y los asientos. Realmente muy recomendable.

Pero una vez más el clima tropical del gran país sudamericano nos quiso jugar una mala pasada y pasados algunos minutos de las 14 horas se largó un diluvio al que solo le faltaban Noé y su zoológico. Por lo tanto tomamos un taxi (20 Reales hasta el puerto) y volvimos a nuestra propia arca.

Las excursiones

Como siempre las navieras ofrecen a bordo sus propias excursiones y si uno no conoce el área, no se anima a salir por su cuenta, o no ha ido con amigos para salir en grupo, son muy recomendables.

Además cuentan con el seguro de la compañía y si una excurisión llega tarde al puerto el barco espera (cosa que no hace si a uno lo agarra un atascamiento de tránsito, bastante común en esta ciudad).

Las tres que ofertaba la agencia de a bordo eran:

  • Traslado a Guarujá US$ 54.-
  • Un día en el Hotel Delphin US$ 129.-
  • Descubriendo Santos e São Vicente US$ 64.-

Los valores son pasa pasajeros adultos y como siempre indicamos los niños pagan un 30% menos aproximadamente.

Finalmente a las 18 hs. el Costa Fortuna zarpó para recorrer las 218 millas náuticas que separan Santos de Río de Janeiro. Ciudad donde pasaremos el Fin de Año fondeados frente a la mítica playa de Copacabana.

Fuente: Noticias de Cruceros 

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Ricardo Marengo

Periodista turístico argentino. Trabajó en las revistas: Weekend, Lugares y Buenos Aires Herald Travel Magazine. También en el suplemento Leisure & Travel del diario Buenos Aires Herald. Como representante de Seatrade Group llevó a cabo la Seatrade South America 2012. Es conductor radial y referente del mundo de los cruceros en su país. Anualmente realiza 4 cruceros o más, desde hace una década, donde no solo realiza notas a bordo, sino que también elabora (a pedido) un informe de estado y servicio para la naviera. En la actualidad está conduciendo micros televisivos ( sobre cruceros ) para la televisión argentina. Es patrón de yate vela/motor e instructor de yachting para niños. Es voluntario de la Fundación Goleta Escuela Santa María de los Buenos Ayres. Fundador de Cruises News Argentina y Noticias de Cruceros. 

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  2 comments for “"Cae la lluvia sobre mi cabeza" (en Santos)

  1. 1 enero, 2013 at 23:40

    Hola Daniel, no no es la primera vez. Estuve con el Costa Allegra, el Costa Fortuna, el Costa Romantica, el Costa Victoria y el Costa Mediterranea en ese puerto, y entiendo que hay factores climáticos que no podemos calcular a la hora de disfrutar un crucero. Saludos y Feliz Año Nuevo !!!

  2. 31 diciembre, 2012 at 16:53

    Primeira vez por aqui Ricardo? A chuva é um tanto inevitável, mas espero que tenha gostado da estada na cidade.

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