El “Crown Princess” en Punta Arenas

El último puerto chileno, Punta Arenas, recibe al Crown Princess en un día con sol, lluvia y viento a lo largo de las horas que permaneció en su rada.

Punta_Arenas

El Crown Princess fondeado frente al muelle Prat en Punta Arenas

A bordo del Crown Princess.- Todavía maravillados con el recuerdo del Glaciar Amalia, continuamos nuestra navegación por los fiordos chilenos rumbo al Pacífico abierto y luego a través del Estrecho de Magallanes, hasta Punta Arenas.

Esa noche (previo a la llegada al último puerto chileno que tocaríamos) probamos cenar en el restaurante Sabatini´s, el restaurante alternativo (US$ 29.- x persona) de estilo italiano, en el Crown Princess.

Este restaurante se encuentra en la popa de la nave, en la cubierta 16 y balconea sobre la piscina de popa que se encuentra cubiertas más abajo. La vista de la estela del buque es increíble, en un ambiente decorado al estilo del país peninsular.

El servicio es impecable (siempre con mozos bilingües) y el menú de 5 pasos brinda la posibilidad de pasear por los sabores más tradicionales de la cocina Toscana.

El aceite de oliva no falta, como tampoco los vinos de las diferentes regiones que hacen gala de sus vides.

El horario del restaurante es de 17:30 hs. (un poco temprano para nuestro gusto) a 22:00 hs. y el mismo se ofrece como alternativa si costo adicional para huéspedes de cierto nivel en el club de afinidad de la naviera o para quienes viajen en las suites, consulte con su agente de viajes.

Junto con el alba del nuevo día, llegamos a Punta Arenas. Puerto más importante del sur del continente, al menos hasta 1914, año en que la apertura del Canal de Panamá acestó un duro golpe a la economía local. Haciendo que los buques que antes pasaban por el Estrecho de Magallanes, uniendo ambos océanos, lo hicieran miles de kilómetros más al norte.

Navegantes en la historia

Este paso que lleva el nombre de su descubridor, el marino portugués Fernando de Magallanes, fue la conclusión de la búsqueda por parte del navegante, de una ruta más corta y menos peligrosa que la del Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) para llegar a las islas Molucas.

Él expuso su plan al Rey de Portugal y éste le negó el apoyo. Sin perder su impronta, don Fernando se dirigió al Rey de España, con el que si logró solventar su increíble empresa.

Tras un viaje duro, el 21 de octubre de 1520, la nave “Trinidad”, capitana de la flota magallánica, llega al estrecho y en honor a la fecha en la que comenzó su andadura en él rumbo al oeste (1° de noviembre), lo bautiza como de “Todos los Santos”. De esa forma toca tierra en la península de Brunswick y al avanzar descubre la salida al océano que bautiza como “Pacífico”, el 27 del mismo mes. Luego Magallanes muere en las islas de las especias, y es sucedido por Sebastián Elcano, quien completa el primer giro al mundo llegando a San Lucar de Barrameda (el mismo puerto de partida), el 6 de septiembre de 1522, es decir 3 años después de su partida (27/09/1519).

A pesar de la importancia de este descubrimiento, el mismo quedó en el más profundo secreto durante algún tiempo. Algunas expediciones españolas fracasaron debido a la dureza de los mares australes.

En 1557 el capitán Juan Ladrillero recorre integramente los canales patagónicos y recoge datos interesantes sobre hidrografía, orografía, climatología, fauna y flora de la región.

En 1580 don Pedro Sarmiento de Gamboa navega el estrecho de poniente a oriente, explora costas, corrientes y refugios, tomando posesión de las tierras recorridas. Una de las preocupaciones de Gamboa era la de fortificar las angosturas del estrecho, para controlar el paso de las naves inglesas. En su segundo viaje logra fundar (no sin antes pasar un sinnúmero de vicisitudes) dos ciudades: “Nombre de Jesús” y “Rey don Felipe” cuyos habitantes sufrirían tanto el riguroso clima y hostilidad del entorno que cuando fueron descubiertas en 1587 por tres naves al mando de Thomas Cavendish serían nombradas como “Puerto Hambre” (nombre que la ex colonia Rey don Felipe lleva hasta nuestros días).

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII se llevan a cabo importantes viajes por aguas magallánicas, entre los que se destacan los de los holandeses Cordes, Van Noort, Spilbergen y Schouten; los ingleses John Byron y James Cook, del francés Luis Antonio de Bougainville y losespañoles Antonio Córdoba Laso de la vega y Alejandro Malaspina. En general, viajes de carácter científico.

A principios del 1800 se multiplican los barcos balleneros y loberos, que ven la veta comercial, aprenden a navegar la zona, y se convierten en informantes de los hidrógrafos ingleses, quienes realizan campañas alrededor de 1827, siendo los más conocidos Parker King y Fitz Roy.

Sin duda las campañas más conocidas históricamente son las del “Beagle” y la del “Adventure”. En 1826 parten de Plymouth estos dos buques hidrográficos de la Marina de Guerra de su Majestad Británica. Al mando va el Capitán Phillip Parker King, acompañado por un muy joven oficial, Robert Fitz Roy, quién años más tarde haría un segundo viaje en el Beagle, ya como Comandante, llevando abordo al joven Charles Darwin (1832).

Siglos más tarde henos aquí tratando viendo qué haríamos en la oficina de excursiones del Crown Princess.

Las Excursiones

Las excursiones ofrecidas eran 8, muy variadas en estilo y costos:

  • Estancia patagónica & Citi Drive – 9 horas con almuerzo – US$ 169,95
  • Expedición a la Antártida (si leyó bien) – 11 horas con almuerzo y traslado aéreo hasta la Antártida – US$ 3.399,95
  • Parque Nacional Torres del Paine – 10 ½ horas con almuerzo y traslado aéreo – US$ 999,95
  • City Drive & Museum – 3 horas – US$ 69,95
  • Club Andino & Trekking en la Patagonia – 3 ½ horas con snack – US$ 109,95
  • Isla Magdalena y Reserva de Pingüinos – 5 ½ horas con snack – US$ 199,95
  • Isla Magdalena y Reserva de Pingüinos en barco rápido – 4 ½ horas – US$ 349,95

Evidentemente si uno lee el listado, el viaje en avión hasta la Antártida ida y vuelta sobresalen por encima del resto de las excursiones, no solo por los más de 2.000 km que se deberán recorrer ida y vuelta, sino también por el costo de prácticamente 3.400 dólares. Curiosos, preguntamos a un empleado de la oficina de excursiones cuántos anotados había y para nuestra sorpresa nos respondió “42”. El avión de ala alta y cuatro turbinas que los llevó hasta el continente blanco aterrizó en la pista de la Estación Marítima Antártica Fildes, contigua a la estación científica rusa Bellingshausen. Las que atesoran una iglesia católica y la iglesia ortodoxa más austral del planeta.

Del barco bajamos en “tenders” (botes de traslado buque tierra) que nos dejaron directo en el Muelle Arturo Prat y, algo más humildes, decidimos hacer nuestro propio City Tour a pié y con el costo de dos “pisco sour” en el Shackleton´s Bar y US$ 12.- (ida y vuelta en taxi) hasta la Zona Franca.

Luego de cruzar el negocio de artesanía que atesora la terminal de cruceros de la Empresa Portuaria Austral, la historia de esta ciudad austral se hace evidente con solo caminar tres cuadras hasta la “Plaza de Armas”. Con una arquitectura que refleja la época de oro, los puntos centrales de interés reflejan una arquitectura  finisecular, en la que se destacan el Palacio Sara Braun (donde hoy funciona el Club de la Unión) y la Iglesia Catedral, ubicados ambos alrededor de la Plaza Muñoz Gamero, con su Kiosco hexagonal y su monumento a Hernando de Magallanes. Otros hitos turísticos fuera del circuito de excursiones son los museos que se multiplican en el casco histórico, como el Salesiano, el Naval y Marítimo o el Nao Victoria.

Para aquellos que se interesan en los lugares típicos también es una opción el visitar el Cementerio donado por Sara Braun, que por sus importantes mausoleos puede compararse con el de la Recoleta en Buenos Aires.

Al hacer escala en el Club de la Unión, que funciona en la casa que fuera de Elías Braun y Sara Hamburguer (la entrada sale US$ 2 por persona) descubrimos este palacio obra del arquitecto francés Numa Mayer. De estilo neoclásico francés donde se destacan su compleja volumetría y ornamentación. Los muebles y pinturas de la época y su jardín de invierno, de estructura metálica y de cristal.

Junto a él y formando parte del lote se encuentra el hotel José Nogueira, cuyo nombre recuerda a otro pionero de la zona, marido de Sara Braun Hamburguer, de origen portugués destacado por su empresas comerciales, industriales y navieras.

Y más adentro, en el corazón de la casa se encuentra el Bar Shackleton. Una perla que no solo tiene pinturas de un artista local que ilustran los párrafos más importantes del libro South de Ernest Shackleton, sino también que cuenta con una foto original del expedicionario antártico firmada por su sobrina nieta. No olvidemos que fue Sara Braun quien financió el viaje de Shackleton para (con la ayuda del Piloto Pardo) rescatar a su tripulación que esperaba en la Isla Elefante.

Desde allí, “pusimos proa” a la Zona Franca, donde esta vez si encontramos verdaderas gangas, en electrónica, juguetes, ropa y accesorios deportivos.

Finalmente y ya regresando en un taxi a la terminal de cruceros, pasamos junto a los  murales, emplazados en la Av. Costanera del Estrecho de Magallanes, entre la Avenida Cristóbal Colón y la calle José Menéndez, los que fueron intervenidos por el arquitecto Fernando Padilla Arrau, el pintor Luis López Pérez y el estudiante de arquitectura Víctor Nova Vásquez, generando una “postal gigante” que ilustra la inmigración entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Una vez en la Terminal nos encontramos con Ignacio Covacevich Fugellie, Gerente General de EPAustral, quien nos comentó las reformas que se harán en el muelle de Punta Arenas y que será motivo de otra nota con video, que publicaremos apenas el ancho de banda (Internet) nos lo permita.

Volvimos a los tender y de allí a nuestra casa, el Crown Princess que ya nos esperaba para partir rumbo a Ushuaia, primer puerto a tocar, de la República Argentina.

Nuestra próxima escala:

El “Crown Princess” en Ushuaia

Más info sobre el Crown Princess y los demás buques de la flota Princess: Discover the World Marketing, tel. + 54 (11) 5274-1600 ó visite el Facebook de la compañía haciendo click aquí

Fuente: Noticias de Cruceros

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Ricardo Marengo

Periodista turístico argentino. Trabajó en las revistas: Weekend, Lugares y Buenos Aires Herald Travel Magazine. También en el suplemento Leisure & Travel del diario Buenos Aires Herald. Como representante de Seatrade Group llevó a cabo la Seatrade South America 2012. Es conductor radial y referente del mundo de los cruceros en su país. Es patrón de yate vela/motor e instructor de yachting para niños. Es voluntario de la Fundación Goleta Escuela Santa María de los Buenos Ayres. Fundador de Cruises News Argentina y Noticias de Cruceros.

 

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