Conversación con Paolo Reggiani, Cruise Director del “Costa Pacifica”

Continúa la navegación en el Costa Pacifica y las charlas con los oficiales de más alto rango, mientras navegamos el Mediterráneo.

Atrium del Costa Pacifica

Atrium del Costa Pacifica

A bordo del Costa Pacifica.- Nos reunimos en el Rick’s Bar, uno de los tantos que hay diseminados por el Costa Pacifica, con el Director del Crucero, para poder conversar con él cerca del mediodía, en uno  de los escasos momentos en que sus múltiples responsabilidades le dan un respiro. Paolo es un joven dinámico de 36 años, y vive en Fiumicino (Roma) no lejos de donde se encuentra el Aeropuerto Leonardo da Vinci de la capital italiana. Como Director del Crucero, es responsable del entretenimiento, de los espectáculos, de los artistas, de los técnicos y de los equipos de animación para adultos, adolescentes y niños. Cuenta con un asistente, Gianfranco Arrabito, quien le ayuda a manejar todo lo que ocurre entre bambalinas y todos los aspectos administrativo-burocráticos presentes en este cargo complejo y fundamental.

Le preguntamos a Paolo a quién reporta y nos respondió que, lógicamente, su supervisor directo es el Director de Hotelería del Costa Pacifica. Le consultamos también sobre los aspectos más sencillos y más complejos propios de su función. “Lo más sencillo es idear nuevas actividades de entretenimiento para los huéspedes. Es algo creativo y muy entusiasmante…” Con respecto a lo que resulta más complejo, nos explicó que se trata de “manejar una crisis inesperada, como por ejemplo puede ocurrir cuando en una escala se espera que se embarque un determinado artista o conjunto y que por una cancelación o atraso de un vuelo no lleguen a tiempo al puerto…”  En esos casos el Director del Crucero debe apelar a todos sus recursos y creatividad para resolver la situación del mejor modo posible.

Considerando que el Director del Crucero es quien actúa en todos los casos como maestro de ceremonias, el conocimiento de muchos idiomas es absolutamente fundamental. Le pedimos hacer un “ranking” de mayor a menor con referencia a los idiomas que se deben manejar. “El inglés es imprescindible y absolutamente obligatorio. Al tratarse de barcos de bandera italiana (y todos los de Costa los son), el italiano es totalmente necesario. Luego hay otros idiomas que son altamente “recomendables”, como el castellano, el portugués y el francés. El alemán es muy importante también, aunque es cierto que la mayoría de quienes lo hablan tienen un adecuado conocimiento del inglés.

Paolo Reggiani y Tatiana Larrea

Paolo Reggiani y Tatiana Larrea

Considerando que la posición de Director de Crucero es clave en un barco de crucero, nos interesó saber qué experiencia es considerada valiosa cuando alguien se presenta para ocuparla. “Hay muchas formas de llegar a esta posición, pero seguramente haber tenido experiencia como animador, por ejemplo en un “resort”, como “host” multilingüe, como guía de turismo o como encargado de la recepción, es algo muy favorable. En su caso personal, él suma una experiencia que demuestra su interés por la gente y su gran “humanidad”. Paolo ha trabajado (y en sus escasos ratos libres en tierra, trabaja) en algo que llama “clown therapy” (terapia con payasos) para alegrar, levantar el ánimo y dar renovadas ganas de vivir a niños muy enfermos y hospitalizados, sobre la línea marcada por el médico a quien todos denominaban “Patch Adams”, llevado al cine en una recordada actuación de Robin Williams. Siempre relacionado con la niñez, otro aspecto de su curriculum: Paolo trabajó por años como consultor en educación física en las escuelas primarias. Sin embargo hay otra faceta que salió a flote en el transcurso de nuestra charla. Paolo Reggiani se formó como oficial de la marina militar italiana e integró el estado mayor en submarinos y -a su vez- manejó por un tiempo una empresa dedicada a la organización de eventos.

Ante nuestra pregunta sobre alguna anécdota relacionada con su cargo y con la vida de a bordo, nos comentó que hay algunas preguntas “clásicas” que los cruceristas “primerizos” suelen plantearle prácticamente en cada crucero y que es necesario que sean contestadas con seriedad y aplomo por más que algunas sean bastante risueñas.

Un ejemplo: “Durante el crucero, ¿los tripulantes comen a bordo?”  Otra: “Los mozos que sirven el desayuno… ¿a qué hora vuelven a bordo para poner las mesas y servirlo?  Y una más para completar… En una oportunidad, mientras tenía lugar el embarque en un puerto, una señora se le acercó y le preguntó: “¿Dónde está mi marido?” ante lo cual Paolo tuvo que responderle amablemente que se lo hubiera dicho con gusto si se lo hubieran presentado, cosa que no había -obviamente- ocurrido aún. Cerramos la conversación que, de contar con más tiempo, se hubiera prolongado, con una reflexión conjunta. Viajar en barco es una experiencia valiosa que va mucho más allá del trasladarse de un lado al otro del Planeta: es una experiencia de vida que nos deja muchas enseñanzas y que marca un “antes” y un “después” para quien la ha vivido. Y Paolo cierra diciendo que no es de extrañar que quien ha hecho un crucero en una oportunidad, ¡vuelva a hacer otro, otro y…otros!

Fuente: Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

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