La última escala del capitán Schettino

Finalmente el Capitán Schettino, máximo responsable en el naufragio del Costa Concordia fue sentenciado a 16 años de prisión por el Tribunal Supremo de Italia, sin embargo su abogado anticipó que recurrirá al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.

Costa-Concordia

El juicio del Capitán Schettino llega a su fin.

Tal como comentara Noticias de Cruceros el 1° de junio del año pasado (ver nota), luego de la segunda apelación del juicio contra Francesco Schettino por el naufragio del Costa Concordia, la Corte de Casación ha confirmado la sentencia de 16 años de prisión para el malogrado capitán.

El Tribunal Supremo de Italia condenó este viernes de manera definitiva a 16 años de prisión al ex capitán Francesco Schettino por el naufragio del crucero Costa Concordia en 2012, en el que murieron 32 personas, y se espera su ingreso en prisión.

La IV Sección Penal del Supremo redujo así en un mes la pena recibida por Schettino en el juicio en primera instancia de la corte de Grosseto en febrero de 2015 y ratificada después en mayo de 2016 por el Tribunal de Apelación de Florencia.

El ex capitán fue imputado por los delitos de naufragio culposo, homicidio culposo, abandono de la nave y por no haber informado inmediatamente a las autoridades portuarias de la colisión contra el escollo que provocó el accidente.

Schettino, quien permaneció en libertad durante todo el proceso, no acudió a escuchar el veredicto, pero su abogado, Saverio Senese, aseguró a los medios que en caso de condena en firme del Tribunal Supremo se presentaría inmediatamente en la cárcel para cumplir su condena.

A la salida de la alta corte, su abogado aseguró que el ex capitán esperó la sentencia a las puertas de la penitenciaría romana de Rebibbia, donde al parecer querría cumplir la pena. El letrado anticipó que espera leer los fundamentos de la sentencia, a publicarse dentro de 90 días de emitida la misma, y que si ve “márgenes” recurrirá al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.

Una noche negra en la historia de los cruceros

La tragedia se produjo la noche del 13 de enero de 2012, cuando el crucero, en el que viajaban 4.229 personas, tocó fondo frente a las rocosas restingas de la isla toscana de Giglio, donde se aproximaba para “saludar” siguiendo una tradición marinera.

Una roca le abrió un rumbo (agujero) en la banda de babor, bajo la línea de flotación y el agua inmediatamente provocó un corte de luz general en la nave. La estropada (inercia) de la misma, en conjunto con la orden de fondear, produjo un giro de la embarcación, que nuevamente tocó fondo y quedó escorada (inclinada) en proximidades del pequeño puerto de Giglio. De aquí en más se sucedieron hechos que quedaron aclarados en el juicio: Momento de la varadura 21.58 hs., mentiras (acerca de la gravedad del accidente) a la autoridad marítima de Livorno 22.10 hs.  y confesión final de que había una vía de agua 22.43 hs Finalmente, las siete pitadas cortas y una larga para abandonar el buque a las 22.58 hs. una hora después del accidente, tiempo en el cual Schettino se la pasó hablando por teléfono con la naviera.

La parte más comentada del desembarco sucede a continuación:

  • 00.32 h Schettino recibe una llamada en su teléfono móvil desde la capitanía de Livorno. Le preguntan cuántas personas están todavía a bordo de la nave. Él contesta que son entre 200 y 300, pero en realidad son muchas más a esa hora de la noche;
  • 00.42 h Desde la capitanía marítima de Livorno, el capitán Gregorio Maria Di Falco habla de nuevo con Schettino. Será una de varias comunicaciones muy tensas, pues se hace evidente que Schettino ha abandonado la nave. Schettino asegura a su interlocutor que cayó al agua y que estaba en un bote salvavidas. Otros testimonios lo sitúan ya en tierra firme;
  • 01.46 hs. se da la conversación más agitada entre Di Falco y Schettino. El primero le ordena al segundo, en términos muy duros, que deje de dar excusas y que suba a bordo de la nave, para coordinar el rescate de los pasajeros aún atrapados en el Costa Concordia. “¡Vaya a bordo, carajo!”, le grita Di Falco, desesperado por la pasividad del capitán, que parece desbordado por las circunstancias.

Este suceso costó la vida de 32 personas, causó 64 heridos, dejó los restos del barco durante dos años varados ante la isla de Giglio. Para sacarlo a flote hicieron falta unas labores faraónicas en las que en febrero de 2014 falleció un buzo español. En estos cinco años Schettino ha permanecido en libertad en su residencia de Meta di Sorrento, en la provincia de Nápoles, y ha escrito un libro, Le veritá sommerse (Las verdades sumergidas), en el que reconstruye (según su visión) los hechos de aquella fatídica noche.

Yo navegué con Schettino

Capt_Schettino

Ricardo Marengo, director de Noticias de Cruceros, junto al Capitán Francesco Schettino.

Tuve la oportunidad de navegar con Francesco Schettino en el Costa Victoria.

Corría el mes de diciembre del año 2007 y gracias a una invitación de Costa Cruceros, un selecto grupo de periodistas junto al encargado de prensa de aquel entonces, Santiago García Rúa, viajamos a Santos, para abordar la nave que haría una escala en Río de Janeiro y luego finalizaría en Buenos Aires.

Durante la recepción que dió al grupo de prensa el Capitán Schettino en la discoteca Rock Star, sita en el puente 6 (Traviata) de la nave, tuve ocasión de entablar una cordial conversación con él.

Así la charla fue derivando desde la historia de la nave, construida en el astillero alemán Vulkan, junto a dos gemelos el Costa Olympia y un tercero sin nombre, que quedaron inconclusos al quebrar dicho astillero. Hasta los gustos más personales del capitán, tales como la música.

La charla finalizó con una invitación de Schettino hacia mi persona y tres amigos, para visitar el Puente de Mando, al día siguiente de la escala en Río de Janeiro.

El grupo de prensa que estaba a bordo en ese momento estaba compuesto por 18 personas (entre periodistas y personal de Costa Argentina).

Luego del cocktail, comenté dicha invitación al jefe de prensa de Costa, quien me dijo que haría los arreglos para que los 18 visitemos el Puente de Mando.

Los días ideales para visitas y entrevistas suelen ser los días de navegación, ya que hay menos movimiento en el puente de mando (sin prácticos ni maniobras).

Pasada la escala de Río de Janeiro, a la hora señalada por el Capitán, me encaminé hacia la proa de la cubierta 12 (Butterfly) seguido por los tres periodistas más amigos del grupo, y el resto del grupo encolumnado detrás.

Al llegar a la puerta de entrada toqué el intercomunicador que está en la puerta y una voz femenina me preguntó “¿Quién es?” a lo que respondí: “Fuimos invitados por el Capitán Schettino, soy Ricardo Marengo”. Inmediatamente una oficial me abrió la puerta y así pasé yo, y mis tres amigos, cerrándoles la puerta en la cara al resto del grupo.

Esto provocó que tocaran nuevamente la puerta a lo que la oficial contestó, “El Sr. Schettino dijo el Señor Marengo y tres amigos, y ellos ya están adentro”.

Obviamente no contradije al Capitán, quién con nosotros se mostró muy amable, explicándonos en detalle el funcionamiento de cada panel de instrumentos dentro del Puente de Mando de la nave.

Sacamos y nos sacamos fotos. Agradecimos la invitación y luego de 20 minutos partimos.

Ese hecho me llamó poderosamente la atención. Evidentemente yo le había caído en gracia al caprichoso Capitán y es por eso que me había invitado. Pero lejos de todo protocolo había dejado afuera el resto de la prensa y a los propios empleados de Costa que nos acompañaban…

De alguna forma, siempre pensé que Schettino era alguien a quien el resto de su tripulación temía y jamás contradecía, a pesar de que sus decisiones no fueran las más felices.

Evidentemente la fatídica noche del 13 de enero de 2012 cuando, para quedar bien con su amigo el Maitre de la nave, quiso realizar un “L´Inchino” (saludo que se realiza con una nave pasando cerca de una costa, a manera de reverencia) a la isla de Giglio (de donde era oriundo el Maitre), hizo desconectar el piloto automático de la nave y dio a viva voz las órdenes al timonel Jacob Rusli, sucediendo lo que todos sabemos.

De esta forma quedó de manifiesto que Schettino gobernaba, a veces, con la expresa voluntad de mostrar su poder ante los amigos, dejando de lado las reglamentaciones o el código de ética que debe prevalecer en el comando de una nave.

Sin duda su condena le dará tiempo, para recapacitar sobre su permanente actitud, poco responsable. Quizás buscando un perdón, por las 32 vidas que se llevó su afán de mostrarse poderoso, ante su circunstancial séquito.

Fuentes: 20 Minutos / La Vanguardia / El Mundo / Noticias de Cruceros

Deja tu opinión

comentarios

Powered by Facebook Comments

Noticias de Cruceros viaja con BUQUEBUS Quiena - Invierta en las compañías de cruceros Carnival Cruise Line banner-costa-pie_noviembre-2016 Port Media - Haga click aquí

Alamo Rent a Car

Daily_Travelling_News Minerbi & Silveira Comunicación Corporativa Seguinos en Facebook Cruise Crew Only - Solo para tripulantes de Cruceros Artefisico

Ricardo Marengo

Periodista turístico argentino. Trabajó en las revistas: Weekend, Lugares y Buenos Aires Herald Travel Magazine. También en el suplemento Leisure & Travel del diario Buenos Aires Herald. Como representante de Seatrade Group llevó a cabo la Seatrade South America 2012. Es conductor radial y referente del mundo de los cruceros en su país. Es patrón de yate vela/motor e instructor de yachting para niños. Es voluntario de la Fundación Goleta Escuela Santa María de los Buenos Ayres. Fundador de Cruises News Argentina y Noticias de Cruceros. 

Tags: