Escala imperdible: Thira

El Mediterráneo Oriental atesora verdaderas joyas en lo que a escalas de cruceros se refiere. Hoy comentamos Thira, una conjunción de naturaleza e historia como pocos destinos ofrecen.

Thira

Para muchos cruceristas neófitos sugerirles un crucero que haga escala en Thira puede ser algo desconcertante, que los obligará a desempolvar urgentemente su viejo atlas o a realizar una afanosa navegación por Internet.

Empecemos entonces por lo básico… A Thira, que es una isla, se accede embarcándose en uno de los muchos cruceros que recorren el Mediterráneo.

En particular, aquellos que surcan las aguas de uno de sus sectores conocido como Mar Egeo.

Con esto ya nos vamos acercando a la ubicación geográfica, ya que este mar está mayormente ubicado en Grecia.

Vale entonces la pena aclarar que Thira es una de las tantas islas volcánicas que conforman el archipiélago de las Kiklades (para nosotros Cícladas).

La isla, de forma aproximadamente semicircular o semejante a una herradura es básicamente la cima del cráter de un enorme volcán sumergido que le dio origen.

Pero ha llegado el momento de jugar nuestro “as en la manga”. La isla tiene dos nombres: Thira, el más helénico y Santorini el más latinizado y probablemente derivado de “Santa Irene”.

La isla es sencillamente maravillosa y es una pena que la mayoría de los cruceros hagan escala allí entre cuatro y ocho horas, porque hay tanto para disfrutar.

La arquitectura es la clásica de las islas Cícladas: casitas muy blancas, puertas y ventanas muy azules (como la bandera griega) o a veces de algún vivo color primario que se destaca sobre el blanco a la cal.

Pequeñas iglesias o capillitas ortodoxas completan el paisaje, con sus cúpulas frecuentemente pintadas de enceguecedor blanco, fuerte azul o celeste.

Los ambiciosos con buen esqueleto y músculos pueden desafiar sus energías subiendo a la ciudad desde el nivel del mar por una escalinata cavada en la roca de “sólo” 538 escalones…

El panorama lo merece, pero a la noche al volver al barco los valientes suelen poner sus pies en remojo en agua tibia y sal.

Quienes no quieren perderse el espectáculo que se ofrece en cada recodo de la escalinata pueden hacer el recorrido a lomo de burro, acompañados por un personaje que siempre lleva una gorrita negra con visera conocida como “kapetanio” que es típica de los patrones de los cientos de barcos de pesca que circulan entre las islas.

Otra alternativa atractiva es la de llegar “arriba” a la ciudad en taxi o en ómnibus desde el puerto, y perderse en el dédalo de callecitas angostas desde las cuales se ve cada tanto el mar muy azul y algún antiguo molino de viento.

Los autos no pueden circular por ellas dada la estrechez que tiene un motivo práctico: el de frenar las ráfagas de viento que especialmente en otoño e invierno son frecuentes en la mayoría de las islas…

Una vez en lo alto, uno puede deleitarse con cientos de tienditas donde adquirir desde los más simples recuerdos, a ropa de estilo playero y hasta monedas antiguas rescatadas del fondo del mar con su respectivo certificado de autenticidad.

No hay que despreciar la posibilidad de sentarse al sol en una de las mesitas de alguna “taverna” y conocer el famoso “retsina”, un vino blanco que se sirve muy frío, aromatizado con resina que le confiere un toque exótico, acompañado por “mezedes” algo lejanamente parecido a las “tapas” ibéricas.

Corriendo por Thira

Pero hay algo que Thira-Santorini ofrece aún al crucerista con menos tiempo que es absolutamente único e irrepetible.

En uno de los extremos de la isla, que es de tamaño reducido comparada con otras Cícladas se puede visitar el sitio arqueológico de Akrotiri, al que se accede desde la superficie y continúa luego bajo tierra, perfectamente iluminado.

Aparentemente un devastador terremoto hundió la ciudad que se levantaba allí y los arqueólogos la fueron desenterrando por más que hoy se encuentre en una gigantesca “cueva”.

Al salir, los guías llevarán a los cruceristas a la playa contigua donde parte de la ciudad sigue bajo el mar y es perfectamente visible gracias a la extrema transparencia de las aguas de Egeo.

Y aquí otra sorpresa de Thira: recientes estudios parecen haber comprobado que era precisamente allí que estaba ubicada la mitológica Atlántida, que habría dejado de ser un mito para sumarse a la realidad que todos pueden apreciar hoy haciendo escala en esa joya que emerge del mar siempre tan azul.

Como dicen los locales: “Santorini es muy hermosa…” (solo que en griego suena bastante confuso)

Para más información sobre cruceros que pasan por Thira, consulte a su agente de viajes o visite http://www.islasantorini.es/

Fuentes: Costa Cruceros / Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes.
Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).
Director de Minerbi – Silveira Comunicación Corporativa.