Río de Janeiro: una “cidade maravilhosa” con sol o con lluvia

Río de Janeiro, vista por los ojos de un viajero profesional, revela “tips” imperdibles ya sea en un día soleado, como bajo una torrencial lluvia.

Rio de janeiro

Vista aérea de Rio de janeiro

Sin lugar a dudas Rio de Janeiro, la ex-capital de Brasil, es una de las escalas que ningún crucerista que se precie debe perderse, porque no acaso ha sido definida como la cidade maravilhosa (ciudad maravillosa, para quienes no dominan el “espagués” ni el “portunhol”).

La “cidade”, además, según la letra de la canción, está “cheia de encantos mil” (llena de mil encantos). Más allá de que todo esto es cierto, hay que apurarse a agregar que llegar en avión al aeropuerto del Galeão (Aeropuerto Internacional Antonio Carlos Jobim) o al equivalente de nuestro Aeroparque, el Santos Dumont, es hermoso en un día de sol.

Vista desde lo alto, mientras el avión va perdiendo altura, es impactante y hermosa. Pero es necesario también afirmar que la belleza de esta ciudad incomparable requiere el marco que le brinda su amplia y espectacular bahía, la Bahía de Guanabara.

Vista desde el mar

No hay forma mejor de tomar contacto inicial con Río de Janeiro: hay que llegar por mar y lo ideal es hacerlo en un imponente barco de crucero como los que en la temporada la unen con Buenos Aires.

En nuestro caso, hemos ingresado varias veces a la Bahía de Guanabara llegando desde el Sur, desde el Norte o directamente desde Europa, desde el Este.

¡Da igual! Conforme el barco va entrando en la bahía, uno va disfrutando de una interminable línea de playas y va reconociendo el Pan de Azúcar, el Corcovado, el Cristo Redentor, los innumerables “morros” que uno ha visto miles de veces en postales, por TV, en el cine, en fotos de parientes y amigos que suscitan una intrigante sensación de “dejá vu”. Uno se va acercando lentamente a la terminal marítima ubicada en la céntrica Praça Mauá.

Si es la primera vez que se llega a Rio de Janeiro, es más que aconsejable reservar uno de tantos tours organizados por la compañía naviera: hay para marearse ante el abanico de posibilidades: Corcovado, Pao de Açucar, Barra de Tijuca, Copacabana, Ipanema, y el listado parece inacabable.

Al mismo tiempo, puede ser que uno ya haya visitado todos esos sitios y prefiera “perderse” en uno de tantos gigantescos “shoppings”.

Otros, de pronto, preferirán pasar un día de relax total alternando entre -por ejemplo- las arenas de Copacabana, incompletas sin tomar agua de coco acompañada por camaroncitos fritos. con unas cervezas “estúpidamente geladas” (así deben pedirse) que se sirven en las mesitas de los locales que bordean la Avenida Atlántica, acompañados de “bolinhas de bacalhao”, bolinhas de queijo o “aipim” frito (que es nuestra mandioca).

Río de Janeiro con lluvia

Sin embargo, no siempre la suerte acompaña a los viajeros y puede tocarles un día de intensa lluvia o espesa bruma. ¿Qué hacer entonces, cuando estar a la intemperie es menos que grato? La solución (o las soluciones) están a pocos pasos o cuadras de la terminal marítima: dos museos realmente imperdibles y una confitería histórica.

Por un lado, está el fabuloso Museu do Amanhá (Museo del Mañana) ubicado en la flamante estructura diseñada por el gran arquitecto catalán Santiago Calatrava, el mismo que diseñó el Puente de la Mujer en Puerto Madero (Buenos Aires) o el Auditorium de Santa Cruz de Tenerife. En ese museo se recorre una muy didáctica muestra que permite entender hacia dónde están yendo el Planeta y la Humanidad.

El otro museo recomendable es el MAR. Los primerizos pensarán -no ilógicamente- que se trata de un museo naval o bien de un museo relacionado con los mares del mundo. ¡Pero no! MAR no es palabra sino acrónimo: Museo de Arte do Rio de Janeiro, es decir, un museo de bellas artes dedicado a artistas cariocas y brasileños. Ambos museos merecen una detenida visita, y no sólo para protegerse de eventuales chubascos.

Pero es cierto el dicho de que “no sólo de cultura vive el hombre…” Si bien es cierto que todos los cruceristas bajan de sus barcos muy bien alimentados, siempre hay una buena excusa para probar algo especial en tierra firme.

Es la oportunidad de caminar unas cinco o seis cuadras, para encontrar, en la Rua Gonçalvez Dias 32, la histórica Confeitaría Colombo, que luce hoy exactamente como cuando fue inaugurada más de un siglo atrás. Su arquitectura, decoración original, mesas con tapa de mármol de Carrara, bronces, espejos con gigantescos marcos de antiguo jacarandá la hacen imperdible, así como lo son sus platos típicos y sus exquisitos sándwiches, finísimas masas y tradicionales tortas.

Podríamos seguir mucho rato más, porque Rio da para todos los gustos y se puede volver una y otra vez y descubrir mil aspectos diferentes.

El apodo le va de medida: es sin duda alguna, la cidade maravilhosa y más aún, si se la descubre llegando en barco…

Para mayores datos sobre los cruceros desde y hacia Río de Janeiro consulte a su agente de viajes o visite las webs de las navieras ingresando a www.costacruceros.com – www.hollandamerica.com – www.msccruceros.com.ar o www.ncl.com.ar

Fuente: Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa.