Escala brasileña con tesoros ocultos

No todo es lo que parece, reza un dicho popular. Y este es el caso de la escala brasileña que describe el viajero Guido Minerbi en esta nota, hablando de sus tesoros ocultos.

Playa en Santos

Playa en Santos

Cuando nos hablan de un crucero desde Buenos Aires a Brasil, varias escalas nos “suenan”, como Angra dos Reis, Ilhabela y, claro, Rio de Janeiro.

Los cruceros de más aliento pueden llegar mucho más al Norte y aventurarse hasta Salvador de Bahia, Maceió o Recife. Estos puertos constituyen las escalas, por decirlo de alguna manera, “habituales”.

Hay otras muy atractivas – pero no demasiado frecuentes – como Porto Alegre, Itajaí o Paranaguá.  Pero hay una que, de buenas a primeras, no parecería tener mucha razón de ser y, sin embargo…

Vamos a mantener el suspenso unas líneas más: hay puertos que son escalas de  cruceros como El Callao, (Perú), El Pireo (Grecia) y Civitavecchia (Italia). Todos tienen algo en común: son los puertos de tres grandes capitales, donde uno llega no por la ciudad que rodea el puerto, sino por otra, que puede encontrarse a muchos kilómetros de distancia. En este caso, se trata de Lima y Machu-Picchu, de Atenas y de Roma.

Pero no nos olvidemos de que estamos hablando de la costa de Brasil. El puerto al que nos estamos refiriendo es el puerto de Santos, que otra cosa no es que el puerto del gran motor industrial de Brasil, la ciudad de São Paulo, que dista unos 85 kilómetros de allí.

La ciudad de Santos -y que nos perdonen los santistas- no tiene mucho que ofrecer en sentido edilicio y no es, francamente, bella. Cuenta, eso sí, con tres museos de interés según los gustos de cada uno.

El más original e interesante es sin duda el Museo del Café, una especie de templo para los adictos a la cafeína.

Quienes aman el pescado y la pesca disfrutarán mucho del Museo de la Pesca y los fanáticos de gran fútbol no dejarán de admirar las salas del Museo Pelé.

Santos es la ciudad sede del Santos Futebol Clube, donde jugó durante toda su carrera profesional Edson Arantes do Nascimento, universalmente conocido como Pelé.

Museo Pelé en Santos - tesoros ocultos

Museo Pelé en Santos

Santos es uno de los mayores puertos de toda América Latina y del mundo. Al llegar, a uno se le plantean varias alternativas.

Una es la de recorrer la distancia que separa Santos de São Paulo que, si bien está a menos de cien kilómetros, puede requerir mucho tiempo por el intenso tráfico.

Una vez en São Paulo, uno se encuentra en una ciudad de tránsito endemoniado, seguramente interesante y con zonas muy atractivas pero que en las pocas horas disponibles no se llegaría a conocer sino muy superficialmente.

Además, si uno toma un crucero, lo hace para apartarse siquiera por unos días del “mundanal ruido” y prefiere una visita a un lugar más tranquilo y recoleto.

La ciudad está  situada en una isla que apenas tiene unos 20 metros sobre el nivel del mar, la Ilha de São Vicente.  Muy cerca, casi contigua, se encuentra otra isla, la Ilha de Santo Amaro, donde surge la notable localidad balnearia de Guarujá. Este nombre musical -que se pronuncia “guaruyá”- según los que saben significa “maestro de los pájaros”, “jefe de las aves” o, según otros “criadero de las ranas”, términos derivados del idioma Tupí-Guarany.

Guaruyá tiene una secuencia de hermosas playas, es muy arbolada, cuenta con hermosa edificación con vista al mar y gran cantidad de hoteles de gran turismo y excelentes restaurantes. Es una pequeña joya para quienes aman el relax, la playa, el sol, un buen trago y deliciosas picadas. Nuestra playa favorita es la de Bertioga y la recomendamos enfáticamente.

Si uno está con ganas de disfrutar de un extraordinario almuerzo donde se destacan inimitables especialidades de distintas zonas del Brasil, no debe pensarlo dos veces. Debe preguntar a cualquiera que se le cruce dónde queda el Restaurante Áncora.

Áncora, en portugués, significa “ancla” y eso ya nos adelanta que en Áncora las especialidades son a base de pescado y frutos de mar. Nosotros fuimos a Áncora más de una vez en los últimos años y, de todo lo que degustamos, nos quedamos con un plato que satisface todos los requerimientos para un almuerzo inolvidable. Hay que pedir “Lula á Bahiana”, que otra cosa no es que Calamar a la Bahiana.

No nos atrevemos a divulgar la receta, pero sí podemos afirmar que se trata de una exquisitez, en la cual no faltan ingredientes mágicos como la leche de coco, quizás algo de pulpa de coco fresco y, eso sí, una sabiamente limitada cantidad de “azeite de dendé” que le da un sabor inconfundible.

Si uno descubre la receta y la ensaya en su casa, créannos, es mejor que sea muy precavido al colocar el “azeite” en la olla. En pequeña cantidad, regala un sabor inconfundible y delicioso. Si por el contrario al cocinero se le va la mano, el “azeite” tiene un generoso y rápido efecto laxante parecido al de su “primo lejano” extraído del ricino, que puede resultar menos que atractivo para los comensales y arruinarles el paseo…

En resumen: la escala en Santos permite descubrir unos tesoros ocultos tanto en lo que hace a paisajes, playas, paseos bajo la copa de altos árboles, un ambiente de total relax, y un restaurante que bien vale un alto en el camino.

Para mayores datos sobre los cruceros que pasan por Santos consulte a su agente de viajes o visite las webs de las navieras ingresando a www.costacruceros.com – www.hollandamerica.com – www.msccruceros.com.ar

Fuente: Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes.
Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).
Director de Minerbi – Silveira Comunicación Corporativa.