Giulio Valestra, el Comandante del “Costa Fascinosa”

Guido Minerbi, en su on board transatlántico tuvo dos interesantes charlas con el capitán de la nave, Giulio Valestra. He aquí la primer entrega de esas charlas.

Costa Fascinosa

El Costa Fascinosa en Santa Cruz de Tenerife.

Retomamos hoy el ‘on-board’ del crucero transatlántico que disfrutamos a bordo del Costa Fascinosa desde Buenos Aires hasta Savona. A las notas que, durante la navegación, publicó Noticias de Cruceros falta ahora sumar algo muy significativo: conocer de cerca a quien tiene la suma de las responsabilidades de esa gran nave, es decir, el Comandante.

Una apreciación muy personal: a nuestro criterio, uno no sólo debe ser quien es, sino que también debe parecerlo. Es lo que los franceses definen como tener el physique du rol. Un médico debe parecer un médico, un músico debe parecer un músico y un artista plástico debe parecer un artista plástico.

En el caso específico del Comandante Giulio Valestra, desde un primer momento su persona nos impactó por cómo respondía a nuestra imagen preconcebida del Comandante de un gran barco de crucero: de buena estatura, porte atlético, tupida y bien cuidada barba, joven, con don de gentes y excelentes dotes de comunicador nato. Giulio Valestra es todo eso y más: su porte, presencia, tono de voz y solvencia se traducen en una percepción de experiencia y absoluta confiabilidad. Es la persona que hace que uno de inmediato se sienta “en buenas manos”.

Hasta muy adelantado el crucero, tras zarpar de Santa Cruz de Tenerife, no sabíamos si el Comandante podría dedicarnos algunos minutos para una entrevista. No sólo pudo, sino que no se puede hablar de una entrevista tradicional. Quien escribe la vivió como una charla entre amigos, tomando más de un ‘cappuccino’ en uno de los grandes restaurantes del Fascinosa, en un horario en que estaba totalmente desierto.

El Comandante del Costa Fascinosa, Capitán Giulio Valestra.

El Comandante del Costa Fascinosa, Capitán Giulio Valestra.

Al notar su excelente disposición, resolvimos en primer lugar hacerle una serie de preguntas para entender cómo se llega a un cargo de tan alta responsabilidad como el de comandar un barco de las características del Fascinosa. La entrevista que, según lo convenido, duraría unos 20 minutos, ¡superó holgadamente la hora y media! De inmediato se estableció una corriente de simpatía y aprovechamos para conocer temas que no habíamos abordado en charlas con otros comandantes.

Dada la riqueza del material,vamos a dividirlo en dos partes para compartirlo íntegro con nuestros fieles lectores.

Giulio Valestra nació en Vico Equense, contigua a Sorrento, el 4 de mayo de 1973 y tiene hoy 44 años recién cumplidos.

El Comandante destaca que él y su familia son todos de Sorrento y que el único motivo por el cual él nació en la cercana Vico Equense es porque el hospital regional se encuentra allí.

“Cuando en Sorrento uno abre la ventana y sale al balcón, respira el mar y goza de la belleza del Golfo de Nápoles, nos aclara.

Desde sus primeros años, el mar y la navegación formaron parte – como a él le gusta expresarlo- “de mi DNA”. Tanto su abuelo como su padre fueron marinos.

No tuvo que ir muy lejos de su casa paterna para iniciar los estudios que lo habilitarían para su cargo actual, ya que en Sorrento se encuentra el Istituto Nautico más importante de Italia.

Por eso, dice, “no es de extrañar que en la Península Sorrentina haya tantos comandantes. ¡Sólo en el complejo en el que yo vivo, somos cuatro!” Nos aclara que el título profesional que deben tener quienes desean comandar un barco es el de ‘capitano di lungo corso’ que equivale al nuestro de capitán de ultramar’.

Por el contrario, ‘comandante’ describe el cargo que un capitán de ultramar desempeña en el barco a su mando.

Antes de entrar en temas más cotidianos, quisimos aprovechar la buena disposición del Comandante Valestra para preguntarle sobre cómo había llegado a ser ‘capitano di lungo corso’, dado que nos parecía probable que su formación hubiera insumido varios años.

“Todo empezó en Sorrento, en el Istituto Nautico, donde cursé mis estudios por cinco años. Cuando me entregaron el diploma, me tuve que inscribir en la capitaneria (Capitanía del Puerto) para matricularme en la Marina Mercante y obtener la Libreta de Navegación, tras lo cual tuve que lograr una serie de certificados mediante numerosos cursos adicionales de capacitación.

En ese momento, pasé a ser “allievo ufficiale”, y comencé la primera etapa de mi carrera. En la época en que cursé mis estudios se requerían 18 meses de navegación efectiva hasta rendir un examen en la misma capitaneria, basado en la experiencia acumulada. Así fue que me embarqué por diez meses consecutivos y luego sumé los ocho faltantes cumpliendo con mi servicio militar y navegando todo un verano.

Rendí el examen en la capitaneria de Palermo, en Sicilia. La exigente comisión examinadora estaba compuesta tanto por instructores militares como por docentes civiles. Aprobé el examen, con lo cual cumplí el primer paso realmente importante y me convertí en aspirante a capitán de ultramar. Con el título que me otorgaron tras aprobar el examen, pude embarcarme con el grado de tercer oficial de cubierta.

Tras esa prueba, se requieren otros treinta meses de navegación efectiva, para así completar los cuarenta y ocho meses de navegación efectiva requeridos para poder superar la etapa final. En el ínterin, pasé a ser segundo oficial de cubierta. En ese momento tuve que presentarme para el examen más importante de la carrera, al que se suma una serie de certificaciones requeridas por las reglamentaciones italianas e internacionales.

Comparado con los estudios universitarios, es como obtener inicialmente una licenciatura para luego ascender a una maestría y un doctorado.

Cumplidos todos estos requisitos, llegué finalmente a ser capitán de ultramar, lo cual de ninguna manera significa que de inmediato me haya convertido en comandante. Faltaba todavía un proceso bastante complejo para llegar al comando.

Con ese título me convertí en primer oficial, tras lo cual, y con más otros cursos y certificaciones, llegué a ocupar el cargo de oficial de seguridad, responsable de las lanchas salvavidas, la seguridad en general y todo lo referido a la prevención de incendios.

La próxima etapa fue la de desempeñarme como segundo comandante, o sea brazo derecho de quien efectivamente comanda el barco. Llegué a ser comandante al cumplir los 38 años.

Fui segundo comandante por espacio de cuatro años y ahora llevo casi siete como comandante. Trabajé en barcos de carga, militares y de pasajeros y ya llevo 19 años en Costa…”

Llegó el segundo cappuccino que nos dio tiempo para una rápida reflexión: quien está a cargo de un barco como el Costa Fascinosa ha pasado largos años y severos exámenes y capacitación para llegar a ese cargo de máxima responsabilidad y eso de sentirse ‘en buenas manos’ está sustentado por un intenso estudio y una vasta experiencia: para llegar a ser comandante hay que invertir largos años, instruirse y prepararse para el cargo.

A partir de allí nuestras preguntas se fueron orientando en comprender en qué consiste precisamente ser comandante. Giulio Valestra no retaceó información, e inició explicándonos que, ya como segundo comandante -siendo el brazo derecho del comandante- tuvo que compartir todas las responsabilidades del cargo.

En cualquier momento, de presentarse la necesidad, el segundo comandante debe reemplazar al comandante mismo. “La principal responsabilidad del comandante,” prosigue Valestra, “es velar por la seguridad de todos los que se encuentran a bordo y la salvaguardia de la vida humana en el mar.

Un barco como el Fascinosa tiene una ‘población’ comparable a la de una ciudad de unos 5.000 habitantes. Por lo tanto, todo lo que hago y todas las decisiones que tomo tienen como objetivo la seguridad de todas estas personas.

Muchas veces los huéspedes no entienden el motivo que hace necesario ‘saltear’ un puerto. Nosotros tratamos de explicar que así lo recomiendan las condiciones meteorológicas y del mar y que la decisión -que nos cuesta mucho tomar- depende pura y exclusivamente de velar por su seguridad.

Nuestros barcos son bellísimos, muy potentes y cuentan con el mejor equipamiento, pero aun así no podemos olvidarnos que la Naturaleza en comparación siempre es más fuerte.

Conociendo perfectamente la nave y sus potencialidades, conocemos también los límites que no se deben sobrepasar. Por ejemplo, hay ciertas condiciones en que el viento supera la fuerza que la potencia del barco puede contrarrestar. En ese caso, la seguridad del barco y de quienes viajan en él nos impone evitar amarrar en un puerto determinado.

Son decisiones difíciles para las que el comandante toma muy en cuenta la opinión de su equipo de oficiales, pero que en última instancia basa en su experiencia y su DNA…”

En la próxima entrega, completaremos los conceptos vertidos por el Comandante Giulio Valestra sobre otras temáticas de alto interés para quienes aman el mar, los barcos y los cruceros.

Para más datos sobre Costa Cruceros consulte a su agente de viajes o visite www.costacruceros.com

Para seguir la carrera de marino mercante y poder aspirar a ser Comandante de un crucero visite el sitio de la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano.

Fuente: Noticias de Cruceros
Giulio Valestra, el Comandante del “Costa Fascinosa”
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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

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