Comandando el Costa Fascinosa, Giulio Valestra

En la segunda parte de la entrevista que Noticias de Cruceros realizó a Giulio Valestra, Comandante del Costa Fascinosa, la temática dejó atrás los aspectos más técnicos de su trayectoria hasta llegar a ser capitán de ultramar y se orientó a otros aspectos de su profesión y experiencia.

Puente Costa Fascinosa

Puente Costa Fascinosa

Trabajar en un barco

Ante nuestro requerimiento sobre qué aconsejaría a jóvenes deseosos de desempeñarse a bordo de un barco de crucero, Giulio Valestra respondió: “Ante todo, el navegar debe formar parte del ADN del aspirante. Lo que más importa es tener pasión por la idea de vivir en estrecho contacto con el mar y la naturaleza y estar dispuestos a pasar mucho tiempo lejos de casa y de los afectos. Para eso, hay que tener una verdadera pasión por el mar y los barcos.

Hoy todo es más sencillo: en la época en que navegaba mi padre, se escribían y recibían cartas, mientras que hoy se utiliza Internet para estar en contacto. Todo es más sencillo, pero estar lejos de casa por largos períodos implica siempre una decisión importante y, de pronto, un sacrificio. Aún así, es una experiencia muy aconsejable  que depara muchas satisfacciones máxime si uno es un oficial. La belleza de este trabajo, especialmente en los cruceros, es la de conocer a tanta gente. He aprendido a compartir experiencias con tantas personas: a bordo, entre tripulantes y huéspedes están representadas más de 40 nacionalidades diferentes. Esta mezcla de culturas es enriquecedora y se aprende a vivir mejor en este mundo y a ser más tolerante con los demás. Se aprende a no discriminar por creencias religiosas, nacionalidad, cultura y acaso comportamiento sexual. Estamos todos ‘en el mismo bote’ y nos convertimos en una gran familia.”

La familia y la vida en el mar

Al escuchar esta última palabra preguntamos al Comandante Valestra cómo se compone su propia familia. Su esposa se llama Mary y tiene dos hijos, una hija de 13 años y un varón de 18. Éste ya se inscribió en la Scuola Nautica y sigue sus pasos: está por concluir los estudios secundarios para poder iniciar la carrera que le permitirá –eventualmente- convertirse, dentro de unos veinte años, en capitán de ultramar como su papá.

“Quién sabe” -reflexiona Valestra, visiblemente orgulloso de su retoño- “quizá algún día me pueda llegar a reemplazar en el comando de uno de estos barcos…”

Nuestra próxima pregunta apuntó a conocer mejor qué implica la vida en el mar. El Comandante no se hizo rogar y explicó que todo se vincula con el ADN de cada uno y, en su caso, con lo que desde niño le transmitió su familia. Siempre adoró su profesión y recibió de su padre enseñanzas muy valiosas “Mi papá no era comandante sino integrante de la tripulación (Restaurant Manager). Fue él quien me enseñó el valor de ser humilde. Muchos años atrás solía repetirme ‘no olvides -cuando llegues a ser comandante- ser humilde, honesto, auténtico y ubicado’. Así, desde chico, crecí escuchándolo hablar de la vida de a bordo, con el mito de la figura del comandante y con el deseo de ser yo mismo un comandante algún día.

Mi juego preferido, cuando sólo tenía 5 o 6 años, era el de ser comandante. Solía pedirle a mi abuela una enorme tinaja con grandes asas en la que lavaba la ropa. En una yo colocaba un palo de escoba como si fuera un timón, me sentaba adentro y me convertía en comandante… Además, mi papá tenía un barco de nueve metros y a los 6 años yo ya lo piloteaba. Lo mismo está ocurriendo con mis hijos, que subieron a un barco por primera vez, ella con apenas 7 meses y él a los 5. Estoy convencido de que ella también se embarcará por lo menos parte de su vida, ya que es muy buena para los idiomas y el año que viene se anotará en el Liceo Lingüístico. Probablemente quiera convertirse en Directora de Crucero o en Hotel Manager.

Pregunta “freudiana”

Nuestra próxima pregunta tuvo un sabor levemente freudiano, ya que quisimos saber si es cierto que el comandante constituye una figura paterna, capaz de transmitir una sensación de seguridad a huéspedes y   tripulantes. “Es así, efectivamente. Cada vez que un grupo de tripulantes se embarca -y máxime si son primerizos- organizamos una reunión de bienvenida para ellos y yo les digo que a bordo todos formamos parte de una misma familia y que yo vengo a ser su padre. Un padre se ocupa de sus hijos, les infunde seguridad y se preocupa por su bienestar. Mi función es actuar teniendo siempre en mente el bienestar de todos los que se encuentran a bordo. Esto es lo que hacemos no sólo yo, sino todos mis colegas.”

Le preguntamos al Comandante Valestra cómo hace para que todos se sientan seguros bajo su mando. “Antes que nada, el comandante es de por si una figura carismática. Ésta es una profesión que lo ayuda a uno a madurar y a crecer más rápidamente que otras. En edad escolar, mi mamá me llevaba el desayuno a la cama y de pronto al cumplir los 19, al comenzar mi formación, me encontré con gente mucho mayor que yo y fui madurando mucho más rápido que otros muchachos de mi misma edad. Así se va desarrollando el carácter; en mi vida he conocido a muchísimos comandantes y tomé de ellos todo lo que me parecía positivo y fue así que fui desarrollando mi propio estilo. No sólo hace falta tener carisma sino liderazgo en el ADN, ya que es una dote fundamental. Implica ser un ejemplo impecable para los demás, y esto es lo que genera la sensación de seguridad no sólo en los tripulantes sino en los huéspedes por igual.”

El huésped “típico”

Preguntado sobre el huésped típico a bordo de un crucero de Costa, el comandante explicó que no  existe tal cosa. “Nosotros tratamos de abarcar todas las tipologías de huéspedes. La clase de huésped depende mucho -también- de los itinerarios y de las zonas donde se realiza el crucero. Por ejemplo, en los cruceros transatlánticos como éste hay un nivel más alto, gente más tranquila que ama un cruce con seis días seguidos de navegación, que disfruta del sosiego y del océano, que desea leer un buen libro en la biblioteca, que por las noches desea escuchar buena música, bailar o aprovechar los espectáculos que se ofrecen a bordo. Es un huésped tranquilo, que valora más los aspectos románticos del viaje, de la belleza de navegar bajo un cielo estrellado y verse rodeado por el agua. Todo esto es algo fascinante y es uno de los aspectos que disfruto más de mi trabajo. Ir a la noche a una de las cubiertas superiores, acomodarse en una reposera mirando las estrellas mientras uno se desliza sobre el agua bajo ese cielo es realmente maravilloso…”

Entusiasmado, reflexiona: “Cuando yo era todavía un oficial y cumplía con las guardias nocturnas, era hermoso estar en el silencio del puente de mando, viendo el cielo estrellado y disfrutando del perfume del mar. Son momentos en que uno piensa en todo lo bueno que tiene la vida y en lo maravilloso de este mundo que, con frecuencia, maltratamos. Esta profesión nos enseña a respetar el medio ambiente,  y nos impulsa a proteger tanta belleza…”

Las anécdotas

El Comandante del Costa Fascinosa, Capitán Giulio Valestra.

El Comandante del Costa Fascinosa, Capitán Giulio Valestra.

Tal como solemos hacer en cada on-board, preguntamos al comandante sobre alguna anécdota. “Habría que escribir un libro de anécdotas, porque hay tantas – y tan simpáticas. Recuerdo dos en este momento… Un día me encontraba en uno de los ascensores del barco con algunos huéspedes. Se abren las puertas en una cubierta y veo a algunos pasajeros prontos a subir al ascensor. Les digo ‘estamos bajando’, porque a veces los huéspedes se equivocan al llamar el ascensor y aprietan el botón errado. Uno de los que están esperando el ascensor les dice a los demás: ¡este ascensor sólo baja!”

El rostro del comandante deja traslucir una sonrisa cómplice: “En otra oportunidad, mi señora y yo nos ponemos a conversar con una pareja de recién casados. Faltaba un solo día para que terminara el crucero. La parejita me agradece y comenta que el crucero ha sido hermoso. Como estábamos en el restaurante self service les pregunto si siempre comían allí. La respuesta nos sorprendió: ‘¿por qué… acaso hay otros restaurantes en el barco?’. Les respondo que sí, que hay dos grandes restaurantes en la Cubierta 3. Ellos -a su vez- nos preguntan: ‘¿pero nosotros podemos ir?’ Desde ya que sí; por eso al embarcarse se les asignó una mesa a tal fin: hay muchas alternativas además del self service…”

En ese momento se nos sumó Simona Di Pietro, la Directora del Crucero, que también tenía para compartir una anécdota que había vivido esa misma mañana. Una amable pareja de huéspedes le había preguntado con total inocencia y seriedad si los tripulantes dormían a bordo o volvían a casa a la noche…

Esto motivó al comandante a compartir otra sabrosa anécdota. El barco se encontraba amarrado en Civitavecchia, el puerto más cercano a Roma. Serían aproximadamente las 3 de la tarde. Un crucerista se le acerca y pregunta por qué el barco no está zarpando ya. Amablemente él le responde que el barco había llegado a las 9  de la mañana y que preveía soltar amarras a las 19:00, de acuerdo con el horario. La respuesta no se hizo esperar: ‘¿por qué no zarpamos, si nosotros ya nos embarcamos?’

Ya nos estábamos despidiendo del Comandante Valestra. Él cerró la entrevista con una amable reflexión: “Estas anécdotas me producen una gran tenerezza (una gran ternura).”

Para más datos sobre Costa Cruceros consulte a su agente de viajes o visite www.costacruceros.com

Para seguir la carrera de marino mercante y poder aspirar a ser Comandante de un crucero (como el Capitán Giulio Valestra ) visite el sitio de la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano.

Fuente: Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

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