La Cidade Maravilhosa, para un gran final

Río de Janeiro sería una memorable conclusión para el crucero del corresponsal de NdC que venía bajando por el Caribe y el Atlántico desde New Orleans. Y no por muy visitado el destino sería menos fascinante…

Cidade Maravilhosa - 2

“En la Cubierta 12 se reunía la mayor parte de los huéspedes, muchos de los cuales desembarcarían a la mañana siguiente, mientras los altavoces difundían la grabación original de ‘Garota do Ipanema’ de Vinicius de Moraes y los camareros iban de uno a otro ofreciendo caipirinhas bien heladas.”

En menos de dos días, el Crystal Symphony había cubierto la distancia entre Salvador da Bahia y Río de Janeiro, con lo que completaba el crucero de New Orleans a la Cidade Maravilhosa.

Cerca de las once de la mañana, el crucero ingresaba a la bahía más panorámica y famosa del mundo, Guanabara (término tupí-guaraní que describe un ‘golfo de mar), sobre la cual se eleva la ciudad de Río de Janeiro.

Estábamos muy felices, cámaras en mano, porque otras veces habíamos llegado en horas tempranas, cuando los contornos de la bahía y de los famosos morros Pão de Açúcar y Corcovado se encuentran ocultos por la espesa niebla matutina.

Pero nuestras expectativas se vieron parcialmente frustradas, ya que aun con un sol brillante, la bahía estaba envuelta en una bruma fina que se mantendría hasta el atardecer, y que daba tonalidades pastel a todo ese grandioso escenario. Tan así, que la estatua gigantesca del Cristo ni siquiera asomaba para darnos la bienvenida…

En la Cubierta 12 se reunía la mayor parte de los huéspedes, muchos de los cuales desembarcarían a la mañana siguiente, mientras los altavoces difundían la grabación original de ‘Garota do Ipanema’ de Vinicius de Moraes y los camareros iban de uno a otro ofreciendo caipirinhas bien heladas.

Entre Ex-Capitales

En ese momento advertimos que este crucero es posiblemente el único del mundo que ofrece la posibilidad de conocer las dos ex-capitales de un mismo país, Salvador y Río, en menos de dos días de navegación.

Salvador fue la capital de Brasil desde 1549  hasta 1763, y Río lo fue desde ese año hasta 1960, cuando se inauguró Brasilia, la capital actual, diseñada por el urbanista Lúcio Costa y el genial arquitecto Oscar Niemeyer, quien creó los edificios que hoy ocupa el gobierno federal.

A las 12 AM finalmente el Symphony amarró en la terminal Pier Mauá, y nos llamó la atención encontrarla desierta, sin otro navío que no fuera el nuestro. Habitualmente, no hay menos de tres atracados al mismo tiempo…

Quienes finalizaban allí su crucero recién desembarcarían al día siguiente, pero el barco permanecería en puerto dos noches más, para permitir al resto disfrutar de la grandiosa ciudad que no se puede llegar a conocer, ni siquiera superficialmente, en pocas horas.

Cidade Maravilhosa Para Primerizos

En los últimos días, cuando se enteraban de que ya habíamos estado en Río varias veces, algunos huéspedes primerizos nos habían pedido consejos. Y según su edad, estado físico e intereses, les mencionamos los que a nuestro entender eran puntos clave a recorrer.

  • Para los interesados en el mar y sus playas, pusimos Copacabana e Ipanema a la cabeza, sin por eso despreciar São Conrado, Leme y Botafogo.
  • A los interesados en arte y cultura les recomendamos no alejarse mucho de Pier Mauá y visitar dos hermosos museos:
  1. Uno está en la misma zona portuaria y tiene el doble interés de su moderna estructura, obra del gran arquitecto catalán Santiago Calatrava-, y de su contenido. No se trata de un museo lleno de obras de arte y objetos, sino uno que apunta a destacar los cambios que se vivirán en el mundo en los años a venir. De ahí su nombre: Museu do Amanhã (Museo del Mañana), y permite anticiparse al futuro del planeta, con toda la cartelería y leyendas explicativas en tres idiomas: Portugués, Castellano e Inglés.
  2. El otro queda a un par de cuadras de la terminal de cruceros, se lo conoce como MAR (Museu de Arte do Rio) y es un museo más tradicional, en el que se alternan exposiciones permanentes e itinerantes de elevado interés.
  • A quienes persiguen lo panorámico les recomendamos ir hasta el Cristo Redentor, ya sea en excursión organizada o de forma independiente, y gozar desde allí de una vista panorámica verdaderamente sin igual.
  • A los que gustan recorrer una de las grandes ciudades del mundo, les recomendamos caminar unas diez cuadras, dejando la terminal a sus espaldas, hasta dar con la famosa e histórica Confeitaria Colombo, más antigua que el Tortoni de Buenos Aires, y un deleite para la vista y el paladar. En un ambiente señorial, se destacan los mármoles, la fina boisserie, bronces, gigantescos espejos con hermosos marcos de jacarandá y mesitas de época de mármol de Carrara. Allí también se degustan platos típicos de la gastronomía carioca y una casi infinita variedad de masas y postres de la más alta calidad.
  • Finalmente, quienes a quienes desearan conocer la auténtica noche de Río en un entorno a la par típico y popular, no diseñado para atrapar turistas, les recomendamos visitar una gafieira. Las gafieiras son locales donde hay música bailable en vivo para gozar del samba, la lambada y la música nordestina. No son establecimientos refinados, pero su autenticidad y atmósfera son maravillosas, y el visitante puede sentirse a sus anchas junto al público local.

Camino a São Paulo

En esta oportunidad decidimos no volar de Río a Buenos Aires, sino hacer antes una escala en São Paulo. Y lo más práctico, dado el voluminoso equipaje que llevábamos, fue tomar un transfer desde Pier Mauá hasta la vecina Rodoviaria, la enorme y algo caótica terminal de buses de larga distancia.

Allí abordaríamos el ómnibus que, en seis horas y media, nos llevaría hasta casi el centro de São Paulo.

El viaje fue confortable y nos permitió recorrer la moderna autopista Nova Dutra, que une las dos ciudades.

En el tramo inicial recorrimos la pintoresca Serra das Araras (Sierra de los Guacamayos, en Español: en Tupí-Guaraní ‘arará’ significa ‘ave grande’), a la que atraviesa el río Paraiba do Sul. En el mismo idioma, ‘pará’ significa ‘río’ y ‘ayba’, ‘peligroso, no navegable’.

Una vegetación tropical con centenares de tonalidades verdes, punteada por bosquecitos de bananos, cubre la serranía. Y si bien no forma parte de Río de Janeiro, recomendamos recorrer este tramo para obtener una visión de esa región tan típica de Brasil.

Un Lujo Para Recordar

Diecinueve días a bordo del Symphony nos habían habituado a un servicio impecable, una gran gastronomía y un lujo sobrio y elegante con toques personalizados como los que nos reservaba día tras día el mayordomo asignado a nuestra cabina Penthouse.

Ahora, la animación y el movimiento de la Rodoviaria nos habían hecho sentir levemente como una Cenicienta que, al dar la medianoche, veía cómo su lujoso carruaje se convertía en una calabaza…

Aun así, merece recordar un dicho castizo: ¿Quién te quita lo bailado? Crystal nos había permitido disfrutar de un viaje por mar en un nivel que no podremos olvidar.

Mientras tanto, el Symphony no terminaría su viaje en Río. Desde allí zarparía hacia destinos bastante habituales para nosotros, como Buzios, Punta del Este, Buenos Aires y Montevideo.

Seguiría luego hacia el Sur, para llegar a Ushuaia y Punta Arenas y concluir el tramo en Valparaíso. Cruzará luego el Pacífico, pasará por la Polinesia y visitará, entre tantos otros puertos, los de Nueva Zelanda y Australia, para permitir a sus huéspedes sumar nuevas, inolvidables, experiencias.

Para más información sobre Crystal Cruises, consulte a su agente de viajes o comuníquese con Reise Destination, llamando al +54 11 5254 9097.

Fuentes: Noticias de Cruceros

 

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