Dorian: Así enfrentan las navieras al huracán

Los viajeros pueden fastidiarse por los cambios en los itinerarios, pero para las líneas de cruceros los inconvenientes, e incluso las pérdidas financieras, no son menores…

Dorian - 1

En un comunicado, la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), señalo en un comunicado: “Mientras los cruceros están diseñados para la garantizar seguridad y son capaces de soportar condiciones climáticas extremas en el mar, las navieras buscan evitar el mal tiempo cuanto sea posible, para la comodidad de todos a bordo. Además, la experiencia de nuestros marinos se advierte en la pericia con la que conducen los barcos bajo todo tipo de condiciones en el mar.”

Mucho antes de que Dorian alcanzara ayer la categoría 5 y todos los puertos de cruceros del Estado de Florida (USA) hayan cerrado sus operaciones, desde que era poco más que un viento fuerte en el Caribe, Terry Thornton estuvo monitoreando a la tormenta, primero, y al huracán, después.

Thornton es el vicepresidente de operaciones marítimas y portuarias de Carnival Cruise Line (RCI) y el responsable de que los barcos la compañía se mantengan fuera de peligro, y especialmente en la temporada de huracanes.

Sobre su testimonio y su experiencia, el portal Adweek elaboró un completo informe acerca de las circunstancias que imponen condiciones meteorológicas de magnitud como la que azota hoy mismo al Caribe norte e impacta de lleno a la actividad de los cruceros en la región. Se reproducen acá sus tramos fundamentales.

10% de Itinerarios Afectados Cada Año

Thornton y su equipo de colaboradores trabajan desde Miami, Florida, donde ya se declaró el estado de emergencia para todo el territorio, pues se espera que en las próximas horas Dorian toque tierra con intensidades de más de 295 km/h.

Mientras tanto, Carnival y otras líneas de cruceros cambiaron sus itinerarios o llevaron sus barcos a puertos seguros.

Los meteorólogos han determinado que la temporada de huracanes en el Atlántico comienza el 1º de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre.

Sin embargo, el pico de alteraciones meteorológicas de magnitud se da entre agosto y octubre. Esto quiere decir que se atraviesa estas semanas el momento álgido de la temporada, y que Dorian es un fenómeno que no se sale de la norma.

Las navieras que operan en la región, por supuesto, lo saben. Y se han preparado, como lo hacen cada año, para enfrentar contingencias como ésta.

Thornton y Carnival, por ejemplo, ya saben que durante la temporada de huracanes, tormentas tropicales y las malas condiciones se interrumpen en promedio no menos que el 10% de los itinerarios que se planifican entre esas fechas y que serían, en total, unos 1700.

Monitoreo Desde Miami

Y eso, pese a que los protocolos de Carnival indican que sus capitanes deben mantener las naves apartados unos 370 a 463 kilómetros (200/250 millas náuticas) de toda tormenta o huracán, explica Terry Thornton.

Además, los cruceros pueden navegar a una velocidad de hasta 22 nudos (49,74 km/h) en promedio, lo cual es alrededor del doble de la velocidad máxima a la que se desplazan los huracanes o tormentas tropicales, y esto hace que puedan evitarlos con facilidad.

Dorian - Terry Thornton

Terry Thornton

Nunca nos acercaremos tanto como para tener que escapar de estos sistemas de tormenta, pero podríamos hacerlo si fuera necesario”, precisa Thornton.

En los cuarteles generales de Carnival se reciben datos en tiempo real de organismos como el National Hurricane Center, que los actualiza cada tres horas. Además, todas las naves se encuentran navegando remiten información permanentemente.

También se cotejan los pronósticos, se registra la intensidad de los vientos, y se monitorea el avance del huracán en relación a los destinos y puertos que podrían estar en el rumbo.

Plan B & Reflejos

Esto quiere decir que las circunstancias pueden cambiar en cualquier momento. Y no sólo por razones naturales. Por ejemplo, cuando un puerto se cierra, ninguna embarcación puede ya tomar amarras ni zarpar.

Por lo tanto, los cruceros que debían entrar a él según itinerarios planificados con no menos de dos años de anticipación, ahora deben alterarlos y buscar refugio seguro en otro lugar.

Son momentos críticos para los responsables de las operaciones marítimas, la tensión aumenta en los headquarters de la navieras, es imperioso tomar decisiones cruciales, y el momento en que se toman estas medidas es un factor decisivo.

Las tormentas tropicales se caracterizan por su imprevisibilidad, y cada huracán es único. No por nada reciben un nombre propio: muchos aseguran que cada uno tiene su personalidad.

Para una naviera, la decisión de reposicionar o sacar a un barco de la ruta prevista también puede significar la dilapidación de importantes recursos, o lo que sería mucho peor, enviar un barco a la tormenta, si la medida es errónea o se lanza a destiempo.

“Las decisiones se deben tomar lo más tarde que sea posible, porque en estos casos las cosas tienden a cambiar –señala Thornton–. Muchas veces hemos visto que si nos guiamos por los pronósticos sobre la dirección de la tormenta, bueno… podría apostar que ella no hará lo que se ha previsto.”

Sin embargo, la anticipación y la previsión también son fundamentales, y casi siempre hay un ‘plan B’: cuando se estima que un destino puede verse afectado por el fenómeno meteorológico, suele reservar amarras en puertos alternativos.

Con los pronósticos meteorológicos en mano, el plan de contingencia se diseña hasta una semana antes de que se inicie el crucero y la comunicación con los puertos alternativos es inmediata.

Destinos Alternativos

Por otra parte, en casos como el de Dorian también juegan un rol importante los destinos y puertos privados que las navieras más grandes suelen operar en el Caribe.

Tanto Carnival como Royal Caribbean, por ejemplo, tienen sus propias islas y operan puertos privados. De esta manera, cuando se desata una tormenta o huracán, sus cruceros cuentan casi siempre con algún lugar seguro para refugiarse en el otro extremo del Caribe.

La extensión del gran mar centroamericano también ayuda: si una tormenta sopla a través del Caribe oriental, los cruceros pueden refugiarse del lado occidental, y viceversa.

Por ejemplo, si el itinerario incluye destinos como St. Thomas y San Juan de Puerto Rico, y están en la ruta del fenómeno, el crucero podría redirigirse a Grand Cayman y Cozumel (México), para permitir que los huéspedes continúen sus vacaciones con seguridad.

Un caso actual: el Carnival Victory, con 2764 huéspedes a bordo, debía hacer escala ayer en Nassau (Bahamas), y ya se han visto los estragos que causó Dorian. Pero para entonces el crucero ya se había redirigía a Cozumel (México).

Por supuesto, para muchos viajeros, los cambios en el itinerario pueden significar una decepción y hasta un verdadero incordio, si ya han visitado los destinos alternativos, e incluso si no coinciden con sus expectativas.

Sin embargo, las reglamentaciones vigentes eximen a las navieras de efectuar reembolsos cuando los cambios se han realizado por razones de fuerza mayor y seguridad, como es el caso de las malas condiciones meteorológicas.

“Queremos dar a nuestros huéspedes lo más cercano posible a las vacaciones que compraron –asegura Thornton–. Si reservaron un crucero de siete días que incluye tres puertos, nos aseguraremos de que tengan tres buenos puertos que los reemplacen.”

Dorian, Los Costos Ocultos

Pero si para los viajeros la situación podría ser irritante, para las navieras puede llegar a volverse un problema de proporciones insospechadas para quienes están fuera del negocio.

Por ejemplo, cuando un huracán obliga a las autoridades a cerrar un puerto, los barcos que deben arribar en esos días se ven obligados a permanecer aguas adentro o buscar puertos alternativos hasta que pase el peligro.

En esa situación se encuentran actualmente el Carnival Liberty y el Carnival Elation, que al momento de publicar esta nota también se encuentran navegando para refugiarse en Cozumel, cuando debían regresar a Puerto Cañaveral, que se encuentra cerrado, y así continuará hasta que Dorian se aleje de allí.

Y si bien como se explicó más arriba, esto no implica peligro para los huéspedes a bordo, puede resultar bastante costoso para la compañía.

Dorian - Henry Harteveldt

Henry Harteveldt

Cuando el barco no puede desembarcar el pasaje en el puerto final tal como estaba programado, el viaje se extiende al menos por un día más. Esto deriva en que el siguiente crucero de ese barco deberá acortarse, pues es imposible trasladar ese retraso a los itinerarios siguientes.

Así que, en lugar de un itinerario de siete días, la siguiente salida tendrá que ser de cinco, y a los huéspedes se les deberá reembolsar una parte proporcional de sus reservas.

Por ejemplo, una cabina exterior a bordo del Carnival Magic, que puede recibir hasta 3690 viajeros, tiene un ‘precio de lista’ de US$ 564 por persona para un crucero de siete días por el Caribe occidental. Lo cual significa un costo total de US$ 2256 para una familia tipo de cuatro integrantes, sin impuestos.

Pero cuando el huracán obliga a acortar el itinerario en dos días, la naviera debe reembolsar US$ 161 por pasajero. Lo cual suma un total de US$ 594.617 para la totalidad del crucero.

Esto, sin tener en cuenta lo que se deja de percibir por consumos a bordo, ya que los viajeros tienen dos días menos para beber, comer, jugar y apostar en el casino.

Más Fuertes y Más Frecuentes

“La industria de cruceros ha lidiado con estas cosas durante décadas, no es nada nuevo –señalaba Henry Harteveldt, analista turístico, a Adweek–. Pero el verdadero desafío es que, si bien las navieras pueden tener un repertorio de soluciones, cada huracán es único.”

Para colmo, las previsiones no son demasiado alentadoras. Los estudiosos de la meteorología prevén un incremento en la intensidad de los huracanes y las tormentas tropicales para un futuro cercano.

Dorian - Thomas Stieghorst

Thomas Stieghorst

Sin embargo, Tom Stieghorst, periodista especializado en cruceros, opina que eso no afectaría las estrategias de las navieras.

Están más interesados ??en los pronósticos que indican hacia dónde irá un huracán como Dorian en las próximas setenta y dos horas y qué intensidad podrá alcanzar —asegura Stieghorst–. La estrategia básica es asegurar los puertos y mantener a los barcos fuera de la tormenta, y eso no va a cambiar aunque se vuelvan más fuertes o frecuentes.”

Todavía se recuerdan los estragos que causaron los huracanes Irma y María en 2017. En esa oportunidad también se cerraron los puertos de Miami, Fort Lauderdale, Cañaveral y Tampa.

Entonces, 16 barcos de Carnival se vieron afectados, lo cual colocó a Thornton en una situación inédita en los 33 años que lleva en la compañía. Sin embargo, todos regresaron a puerto sanos y salvos.

¿Qué ocurrirá esta vez con Dorian? “Si tenemos una prioridad por encima de todas, ésa es la seguridad –asegura Thorton–. En nuestra preocupación principal. Pero nuestros barcos son más rápidos que un huracán y nunca estarán en riesgo.”

Fuentes: Adweek / New York Times / Condé Nast Traveler / Noticias de Cruceros

 

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